Las discrepancias entre comunistas y nacionalistas en la VI asamblea reabren la crisis interna de EU

Los esfuerzos del presidente de Esquerra Unida del País Valencià, Joan Ribó, por lograr que la VI asamblea del partido sirviese para dar una imagen de cohesión interna tras la salida de Nova Esquerra saltaron ayer por los aires. Las discrepancias entre el sector más duro del partido comunista y los integrantes de la corriente nacionalista Esquerra i País del diputado autonómico Pasqual Mollà acabaron por hacer pedazos una candidatura de consenso para elegir a la nueva dirección de Esquerra Unida y reabrieron una crisis que parecía cerrada. Ribó, sin embargo, logró ratificar por amplia mayoría su gestión.

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Esquerra Unida abrió ayer su VI asamblea de País Valenciano con la aspiración de su presidente de cerrar las heridas provocadas por la marcha de Nova Esquerra y recomponer la imagen de cohesión de la formación política. Las discrepancias para lograr la presentación de una candidatura única se centraban, básicamente, en la asignación de uno de los 55 puestos del Consell Polític de EU, que se disputaban los comunistas, Esquerra i País, Izquierda Republicana y la comarca de La Plana Baixa no adscrita a ninguna de las familias del partido. Mollà, que se resistía a las presiones de los comunistas y de los independientes de la portavoz parlamentaria Glòria Marcos para que se desprendiese de uno de sus puestos en la dirección del partido, presentó una propuesta nada más iniciarse la asamblea. Ampliar de 55 a 56 los puestos de la dirección de Esquerra Unida. La iniciativa provocó el estupor de los delegados presentes a esa hora -149 de los 386 acreditados en el congreso- pero salió adelante por 86 votos a favor, 33 en contra y 30 abstenciones. La votación puso en evidencia la división del bloque comunista. Ribó apoyó, para sorpresa de muchos de los suyos, la iniciativa de Mollà, el portavoz del PCPV Alfred Botella se abstuvo y representantes del sector más duro, como Juan Ramón Motoso o Presentación Urán, votaron en contra. Así, durante toda la mañana se dio por bueno que habría una candidatura única con 26 representantes para el PCPV, 15 para Esquerra i País, 7 para el Colectivo de Independientes de Glòria Marcos, 3 para Esquerra Alternativa, 3 para el Pasoc, 1 para Izquierda Republicana y 1 para La Plana Baixa. Sin embargo, tras la comida, comunistas e independientes rehicieron su estrategia. Izquierda Republicana propuso que, ya que se había aumentado en un miembro el Consell Polític, se realizase una nueva ampliación. Los comunistas propusieron aumentar la dirección de Esquerra Unida en cinco miembros más, uno para cada grupo con excepción de Esquerra i País y La Plana Baixa. Los integrantes de la corriente que dirige Pasqual Mollà se cerraron en banda, alegando que el acuerdo ya estaba sellado. En esta coyuntura, los integrantes del Pasoc se desmarcaron y pidieron puestos de salida en las candidaturas electorales a cambio de su representación en el Consell Polític. Dos candidaturas En esta coyuntura, Mollà convocó una asamblea de delegados de la corriente Esquerra i País, que optó por no presentar candidatura propia y excluirse de las nuevas propuestas. El Pasoc presentó su propia lista bajo el epígrafe de Socialistas contra la exclusión encabezada por Manuel Lubary. Mientras, el resto de grupos presentaba una candidatura nominada Por una Esquerra Unida plural encabezada por Ribó e integrada por el resto de grupos en el que el sector más duro de los comunistas dispone de una holgada mayoría. Los integrantes de Esquerra i País instaron al presidente de EU, Joan Ribó, a elegir entre "los que quieren llevarlo a la caverna y los que no" y acusaron a al sector más duro del PCPV de querer sobredimensionar a las minorías para perjudicar a la corriente nacionalista. Mónica Oltra recordó que a los de la corriente les habían pasado "la navaja a todos" por ser quienes eran, mientras que el alcalde de Alberic, Domingo Morcillo -que presumiblemente ocupaba el puesto número 15 del cupo adjudicado a la corriente en la lista inicial-, argumentó: "El sector más duro del PC sabe que si aquí hay consenso dentro de unos meses puede haber una nueva mayoría [en el seno de Esquerra Unida]". Por su parte, los comunistas y los independientes de Glòria Marcos insistían en que Mollà había querido sobredimensionar su representación real en el Consell Polític, donde no obtendría más de 11 representantes en caso de votación. Por otra parte, los integrantes del Pasoc aprovecharon para colocar de número dos en su candidatura al presidente del partido, Manuel Roura, vetado en la lista de consenso por su actuación en el conflicto urbanístico de los saladares de Calp. También colocaron en la candidatura de número tres a una militante de Camp de Morvedre, una agrupación sobre la que pesan sospechas de irregularidades en la afiliación de nuevos militantes y en donde la entrada del secretario del Pasoc, Enric Chenovar, no ha sido admitida por ahora.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 14 de junio de 1998.

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