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Entrevista:

"Las porcelanas del Retiro son un tesoro del arte madrileño"

Aragonesa de nacimiento, hija de un notario navarro y estudiante de Arte en Madrid donde vive, María Jesús Sánchez Beltrán, conservadora facultativa, pasa por ser una de las mejores especialistas españolas en porcelanas. Accedió al mundo del feldespato, el cuarzo y el caolín -"esto es la porcelana", señala- de la mano de su maestro, el profesor Martín Almagro Basch. Fue él quien le encomendó el montaje de una sala del Museo Arqueológico Nacional dedicada, precisamente, a la escultura en ese frágil material que permite policromías y torsiones hasta límites de gran plasticidad y belleza. Se identificó tanto con su trabajo que, bajo la dirección del profesor José María Azcárate, dedicó su tesis doctoral en Historia del Arte a la porcelana de la Real Fábrica del Retiro, uno de los emblemas más singulares de Madrid. Y ello no sólo por razones estéticas; también por razones más tangibles: el madrileño Cerro Almodóvar fue el principal yacimiento mundial de magnesita, llamada sepiolita o espuma de mar, un material que se empleó aquí por primera vez con éxito como sustituto del caolín.Pregunta. ¿Por qué desapareció la gran fábrica de porcelana del Retiro?

Respuesta. La instalación en el parque de las tropas francesas, durante la guerra de Independencia, fue el pretexto que emplearon las tropas aliadas británicas para destruirla. Era precisamente una etapa, 1812, en la cual Madrid comenzaba a rivalizar con Londres como mercado artístico.

P. ¿Cuándo y por quién había sido fundada?

R. Fue Carlos III en 1759, presumiblemente bajo la influencia de su esposa, María Amalia, hija del Elector del land de Sajonia. Allí existía una tradición cerámica muy arraigada, al igual que en la localidad de Capodimonte, en Nápoles, de donde Carlos era a la sazón rey.

P. ¿Qué función cumplía la fábrica?

R. Satisfizo las demandas y las exigencias de la Corte. Su éxito comercial fue tan grande que entre 1804 y 1808, bajo la dirección del maestro Bartolomé Sureda, formado en la escuela de Sèvres, sus ventas se desarrollaron sobremanera.

P. ¿Dónde se encuentra el legado de aquella fábrica de-saparecida?

R. Muy repartido, sobre todo en Gran Bretaña, Estados Unidos y Francia. He estudiado una por una las 1.454 piezas de la colección dispersas por el mundo. Es un verdadero tesoro artístico madrileño.

P. ¿Hay condiciones para recrear aquella fábrica de porcelanas en Madrid?

R. Naturalmente. Es incomprensible que una tradición artística madrileña tan espléndida haya quedado rota por la guerra. Sèvres y Meissen siguen funcionando rentablemente. Madrid lo tiene todo para recuperar su tradición artística.

La Porcelana de la Real Fábrica del Retiro. Editorial Electa. 1.300 pesetas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 5 de junio de 1998

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