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Entrevista:JOSÉ MANUEL GONZÁLEZ » CATEDRÁTICO HACIENDA PÚBLICA

"El sistema sanitario apenas influye un 10% en la salud del ciudadano"

¿Por que el gasto sanitario es tan desproporcionado? ¿Por qué sobreviven las tecnologías médicas que no ahorran costes? ¿Hacia qué modelo de sanidad camina España? El catedrático de Hacienda Pública de la Universidad Complutense de Madrid y consejero del Banco de España, José Manuel González Páramo (Madrid, 1958) trató de responder ayer a estas preguntas durante la conferencia que inauguró las XVIII Jornadas de Economía de la Salud, que se celebrarán en Vitoria hasta mañana. Este es el foro de encuentro de las voces académicas, planificadoras y gestoras más cualificadas de España que trabajan sobre la evaluación económica de los servicios sanitarios para mejorar su rendimiento. A lo largo de tres días, 400 profesionales, en su mayoría médicos y economistas, debatirán sobre los sistemas de información sanitaria y las nuevas tecnologías, la compra de servicios, los análisis de eficiencia y la economía aplicada a la salud y la gestión de centros. González Páramo es un especialista de la gestión pública que además ha hecho algunas incursiones en el mundo de la sanidad a través de diferentes artículos, en los que lleva a cabo análisis de tipo económico. A pesar de su experiencia, el catedrático de Hacienda Pública reconoce que no puede dar una respuesta concreta cuando se le pregunta por las causas de la desproporción del gasto sanitario. "Diferentes estudios realizados en Estados Unidos indican que el sistema sanitario influye poco en el estado de salud, apenas el 10%. Lo importante en salud son los hábitos, los estilos de vida, el entorno en el que uno se mueve y la biología, es decir, la carga genética con la que uno viene al mundo. Después aparece la sanidad, que ayuda a que vivamos un poco más o lo mismo con una mejor calidad. Pero su contribución es muy pequeña". Además de subrayar que el mundo sanitario está integrado por grupos de interés muy poderosos, el catedrático opina que "sería bueno que los países emplearan muchos más recursos en tratar de cambiar los hábitos de la gente. Lo que pasa es que el efecto de esta política es a muy largo plazo y tal vez para el sistema no suponga un incentivo gastar dinero en algo que no permite ver sus efectos inmediatos". Ante la perspectiva de un gasto creciente y el hecho de que al sistema no le sobre el dinero, González Páramo apunta la conveniencia de que los usuarios ayuden pagando una parte de algunos medicamentos, lo que se conoce como el copago. "Es una buena fórmula", dice, "para frenar demandas irrelevantes, para contener el gasto en servicios de poco peso para el estado de salud de las personas. Cuando el costo de ese tipo de recursos significa hurtar fondos para investigar el sida o el cáncer, hay que plantearse hacer participar al usuario en una parte del coste". Sin embargo, subraya que la introducción del copago debe hacerse con todas las cautelas. "No se puede excluir del derecho a la salud a nadie por el hecho de que haya un copago. A lo mejor el precio no debería ser el mismo para individuos pobres que para los demás; no se debería incluir a los enfermos crónicos, porque repercutiría de una forma desproporcionada sobre ellos. Y debería haber una cierta capacidad de decisión por parte del usuario; es decir, que en tratamientos muy complejos no se puede incluir el copago, porque no es el paciente el que decide, es el médico". "Lo que garantiza el Estado", añade, " es el derecho a la salud y a unas capacidades básicas, pero no debe asegurar financiación para toda clase de medicamentos, tengan o no eficacia terapéutica probada". El excesivo peso de la política en el sistema sanitario español también es un mal que hay que corregir, según el consejero del Banco de España. "La política tiene un peso demasiado grande sobre la sanidad. Sin poner en cuestión que la política tiene que estar ahí, la interferencia no debería llegar al punto de rebajar la responsabilidad de los gerentes. De hecho, los gerentes tienen muy poca capacidad autónoma de decisión en todo lo que es relevante para gestionar". En ese sentido señala que los gerentes "no pueden contratar lo que les parece más barato, no pueden despedir a empleados cuyo trabajo es muy deficiente, tampoco contratar a los profesionales que se ajustan mejor al perfil del hospital". "Si el gerente es atado de manos por el derecho administrativo de la Ley de Contratos del Estado y el político interfiere mucho, al final le queda muy poca responsabilidad", dice. En cuanto al modelo de sanidad, y partiendo de que "todos los ciudadanos tienen que estar asegurados, en el sistema público o el privado", González Páramo apuesta por una mezcla de ambos. "El sistema público ofrece cobertura general, atención a todos, pero no tiene la suficiente capacidad y hay listas de espera. Si hay un punto de llegada, será heterogéneo, con las cosas de los dos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 28 de mayo de 1998