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Sacchi entierra el doblete

Si los planes del italiano prosperan, en el Atlético sólo quedarán de la base del curso 1995-96 Molina y Santi

Arrigo Sacchi está decidido a enterrar el Atlético del doblete. Si sus planes se imponen, de aquel equipo que conquistó Liga y Copa hace tres años sólo sobrevivirán Molina y Santi. Puede que también Geli y Vizcaíno, pero ya con papeles completamente secundarios. El técnico italiano, en nombre de las obligaciones de su dibujo táctico, continuará así el proceso de destrucción que de aquel grupo mágico inició Radomir Antic, su propio creador. El serbio se deshizo de Penev, Solozábal y Simeone. Y Sacchi prolongará la barrida: Toni, Pantic, Caminero y Kiko.Antic, cuando llegó al Atlético, miró los jugadores de los que podía disponer y en función de sus características elaboró un sistema que les beneficiara. Sacchi empieza al revés: tiene un sistema y a partir de ahí distribuye a los futbolistas. Esta forma de entender el oficio de entrenador tiene un claro inconveniente, ya que a veces los mejores jugadores no encajan en el dibujo y llega el conflicto: el club debe desprenderse de las piezas que suponía más valiosas. Y eso va a ocurrir ahora en el Atlético: Kiko y Caminero son incompatibles con el hermético entramado táctico de Arrigo Sacchi.

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El italiano no disimuló. Lo primero que hizo nada más firmar con los rojiblancos fue anunciar en el club su táctica: "El Atlético va a jugar con un 4-3-3, ya hablaremos de altas y bajas". Y avisó que tendría una defensa en línea de cuatro con laterales de poco recorrido, un centro del campo formado con tres jugadores de corte físico -si acaso formado por dos volantes y un medio con un poco más de llegada, una concesión a Juninho- y un ataque teóricamente compuesto de tres piezas, en donde sólo habrá un punta puro y dos extremos de permanente ida y vuelta, que bien podrían ser considerados como centrocampistas -el sistema se ha vendido como un 4-3-3, pero, en realidad, tiene pinta de 4-5-1-. Y en este dibujo al que se debe subordinar todo lo demás, no encajan, según Sacchi, Kiko y Caminero, dos especialistas, futbolistas pesadotes y lentos que destacan más en la pausa que en el vértigo, rasgos que no satisfacen al italiano. "Acepten ofertas por ambos", sentenció más tarde Sacchi, a quien el talento de los dos afectados no le pareció argumento suficiente como para retocar su sistema.

Las dos operaciones, especialmente la de Kiko, tiene muy mala venta al público . Por eso los dueños del club empiezan a labrarse el terreno. Y comienzan a llenarse la boca con palabras muy demagógicas como profesionalidad y trabajo, poniendo bajo sospecha el comportamiento de los futbolistas que estaban. Sobre todo, aquellos que por manías de la táctica no convencen a Sacchi. El mensaje es poco convincente, pero claro: si no encaja en el dibujo del italiano, es que no es un profesional. Y como resulta que muchos de los afectados son precisamente los que poseen más calidad, los jefes alertan a la grada: "Lo mismo ya no se ve en el Calderón el fútbol brillante de estos años, pero el Atlético va a ser un equipo fortísimo que estará arriba. Un conjunto de profesionales".

Con el esquema táctico de Sacchi como biblia del nuevo proyecto, el Atlético debe deshacerse de muchos jugadores y, por lógica, incorporar también a un buen puñado de ellos. O sea, que se le anuncia un verano laborioso. De lo que hay, una treintena de futbolistas contando con los cedidos que vuelven, al sistema de Sacchi no le vale ni una tercera parte. Pero desalojar lo que no gusta tampoco va a resultar fácil. Sobre todo en los casos más luminosos: el Atlético no está dispuesto a vender a Kiko y Caminero a cualquier precio.

En cuanto a lo que viene, la situación no se presenta más prometedora. Están cerradas las contrataciones de Njegus (Estrella Roja) y Mena y Valerón (Mallorca), todos ellos, a priori, pensados antes para reforzar la plantilla que el equipo inicial. Los grandes deseados, un central zurdo (Montero, del Juventus), un lateral izquierdo (Chamot, del Lazio), uno o dos volantes (Jugovic, y otro si Bejbl no convence a Sacchi) y un jugador de banda izquierda (puede valer Lardín, pero el italiano prefiere a Nedved, del Lazio). De lo que había, con grandes opciones de titularidad, sólo Molina, Santi, Juninho, Aguilera, ya sea de lateral o de extremo, y Vieri.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de mayo de 1998