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Entrevista:

"Sólo en Madrid se atreven a abuchear a la Filarmónica de Viena"

A finales del pasado siglo, unos carteristas limpiaron el bolsillo del músico madrileño Federico Chueca cuando salió del estreno de su famosa zarzuela La Gran Vía. Al enterarse los ladrones de que su víctima era el famoso compositor que con tanta gracia les había retratado en la Jota de los Ratas, le devolvieron la cartera con todo el dinero, más cinco duros de propina, por las molestias y una nota firmada por el Rata Primero, Segundo, Tercero, La Pelos y La Chata. El suceso fue publicado en un diario de la época y es una de las anécdotas incluidas en el libro Este burdel no es una ópera, en el que Máximo Pradera (Madrid, 1958), con la ayuda del periodista Jesús Trujillo (Cádiz, 1967), logra dejar "si no en paños menores, sí por lo menos en pantuflas" a los músicos, compositores e intérpretes, más geniales, desde Mozart, Verdi o Stravinski, Zubin Mehta o Bernstein hasta Montserrat Caballé o la Callas. Pradera, que reside en Pozuelo con su compañera y su hija, presenta en la actualidad dos programas diarios: Ciclos, un espacio de música clásica en Sinfo Radio, cadena de la que es miembro fundador, y el magazine televisivo Lo más plus, junto a Fernando Schwartz, por el que fue galardonado con el premio Ondas en 1996.Pregunta. Este burdel no es una ópera. ¿Por qué eligió este título?

Respuesta. Es la frase con la que amonestaron en una ocasión al director de orquesta alemán Otto Klemperer por flirtear con las cantantes. Quien la dijo evidentemente se equivocó. Quiso decir lo contrario. Es una de mis historias favoritas.

P. El humor es una constante en todos sus trabajos.

R. Recurro a él como una forma de aliviar mi timidez. En televisión me ayuda a perder el miedo a las cámaras y en general me sirve para conectar mejor con la gente.

P. ¿Hay buena oferta en Madrid para melómanos?

R. Madrid está a años luz de Barcelona. Los catalanes tienen el Liceo y una burguesía melómana desde siempre. Aquí no hay más que ver cómo se ha llevado el Teatro Real. Es vergonzosa la improvisación con la que se hacen las cosas y que demuestra un gran desconocimiento de lo que es simplemente la actividad musical: la agenda de un músico está cerrada con años de antelación y aquí todavía no se han enterado.

P. El pasado enero, en el Auditorio, el público abucheó a la Filarmónica de Viena. No es una reacción habitual.

R. A mí me parece muy bien porque creo que interpretaron de pena El bolero de Ravel. Como tenemos tan mala fama, quizá pensaron que el público no lo iba a notar. En todo caso, Madrid es el único lugar del mundo donde se atreven a abuchear a la Filarmónica de Viena.

Este burdel no es una ópera. Máximo Pradera y Jesús Trujillo. Planeta. 1900 pesetas

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de mayo de 1998

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