Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
FÚTBOL SEGUNDA DIVISIÓN

El triunfo ante el Rayo desató la fiesta

El sueño del Alavés de ascender a Primera se hizo realidad tras ganar al Rayo por un contundente 3-0. Un gol psicológico de Manuel Serrano a falta de cuatro minutos para el final de la primera parte sirvió para abrir la puerta del ascenso. El conjunto vitoriano tuvo una salida arrolladora, conocedor de que una victoria le permitiría alcanzar su sueño tras la derrota de Las Palmas en Badajoz el día anterior. El Rayo Vallecano de Josu Ortuondo trató de frenar la ofensiva alavesista a base de juego subterráneo y continuas faltas.El Alavés se vio favorecido por la expulsión de Estibariz, jugador del Rayo nacido en Vitoria y que militó hace 12 temporadas en Mendizorroza. Los hombres de Mané aprovecharon esta inferioridad numérica para intensificar todavía más su dominio sobre el portal de Lopetegui.

Alavés: Leal; Albístegui, Pedro Alberto, Tellez; Alfonso; Azkoitia (Pedro Riesco, m

78), Desio, Pablo Gómez, Ibon Begoña (Dacosta, m. 65); Sivori (Javi Moreno, m. 83) y Serrano.Lopetegui; Ameli, Muñiz (Alcázar, m. 46), Pablo Sanz, Ribera: Estíbariz, Luis Martínez, Prieto (Pineda, m. 68), Gutiérrez (Van den Bergh, m. 38), Ezequiel Castillo; Gigena. Goles: 1-0. M. 41. Serrano. 2-0. M. 67. Serrano. 3-0. M. 79. Sivori. Árbitro: Bueno Grimal. Amonestó a Ibon Begoña, Dacosta, Gutiérrez, Ezequiel Castillo, Prieto, Luis Martínez, Pablo Sanz y, dos veces, Estíbariz (m. 39). Unos 16.000 espectadores en el campo de Mendizorroza. Euforia al final del partido con invasión del campo por parte del público mientras los jugadores del Alavés hacían «la trainera» y se lanzaban a la piscina sobre la hierba.

MÁS INFORMACIÓN

Asi, en el minuto 41, un gran centro de Azkoitia desde la banda derecha fue rematado de cabeza impecablemente por Serrano al fondo de las mallas, llevando el júbilo a las gradas.

Los alavesistas quisieron brindar un gran triunfo a su afición y salieron dispuestos a setenciar en la segunda parte por la via rápida. Y llegaron los goles de la sentencia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 4 de mayo de 1998