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TRIBUNA

Auténtico recital de Redondo

Errores. El Madrid fue cediendo terreno, terminando por defender en su área. Errores en el pase y en el control impedían que las llegadas tuvieran más profundidad. Los contraataques eran muy largos y con demasiada conducción, lo que restaba sorpresa. Raúl y Morientes tenían poca conexión entre ellos y con los centrocampistas. La línea defensiva estuvo bien coordinada, dejando en muchas ocasiones en fuera de juego a los alemanes. Sin prisas. El Borussia empezó por asegurar su portería. Sin necesidad de arriesgar demasiado le puso al Madrid en apuros. Recuperaba el balón con excesiva facilidad y cerca del área. Lo manejó sin precipitación y sin prisas. La libertad que dispuso Möller para recibir entre líneas y encarar fue el origen de los problemas para el Madrid.

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Redondo. Dio un auténtico recital. Aportó continuas soluciones, ofreciéndose sin descanso. Fue el que mejor aseguró la pelota y el que más serenidad transmitió. Con el balón en su poder, siempre supo dar al partido el ritmo más adecuado a los intereses madridistas. En defensa, tuvo que multiplicarse ante las escasas ayudas del resto de centrocampistas, y recuperó infinidad de balones.

El desorden. Con la nueva disposición más agresiva del Madrid en la reanudación el Borussia perdió solvencia. Tuvo dificultades para crear. La participación de Möller se redujo al mínimo. Llegó hasta el área gracias a su empuje y alguna recuperación provocada por errores del Madrid.

Otro papel. El Madrid interpretó otro papel desde el inicio del segundo tiempo. Se agrupó para presionar. Había mayor nivel de participación y mejor criterio y seguridad en el pase. Salió bien al contraataque, pero le faltó acierto en la finalización. En defensa, realizó un buen trabajo y no pasó grandes apuros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 16 de abril de 1998