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TRIBUNA

Dominio progresivo

Pocos problemas. El Madrid alternaba la presión en la salida del balón con el repliegue al medio campo. Sólo tenía problemas cuando presionaba de forma desordenada o desguarnecía la defensa.Antes y después. Hasta el despiste que les costó el gol, a los alemanes todo les fue bien. Bien agrupados cerca de su área y con un equilibrio perfecto entre sus líneas, sin signos de debilidad. Varias contras bien llevadas dejaron en entredicho a la defensa del Madrid, que luego se afianzó. Con el gol dejó de salir y cedió espacio.

Gran participación. El equipo blanco, poco a poco, fue adueñándose del partido y llegando con más claridad arriba. Diversificaba bien el juego. Todos los jugadores tenían un alto grado de participación, lo que facilitaba la circulación del balón.

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Sin desaliento. El Borussia adelantó la presión en la reanudación y dispuso de más posesión, pero perdió firmeza atrás. Otro despiste en la vigilancia le costó el segundo gol. Con el balón en los pies fue demasiado lineal, sólo el suizo Chapuisat fue capaz de sorprender..

Más ritmo. Tras el descanso, el Madrid salió con la intención de dar más ritmo al partido: imprimió más velocidad al balón y jugó más en largo, buscando la profundidad. Con la absurda lesión de Mijatovic, perdió una solución para el pase y una buena referencia en ataque. Cedió algo de terreno para arroparse y salir al contragolpe. Apenas tuvo problemas en defensa gracias al orden y la anticipación. Morientes demostró encontrarse en un gran momento y con confianza. Intentó muchas cosas, y la mayoría las hizo bien.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de abril de 1998