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BMW vence a Volkswagen y compra la legendaria Rolls-Royce por 89.000 millones

Tras un duelo de titanes por el más prestigioso trofeo de la industria automovilística británica, la empresa BMW derrotó ayer a la también alemana Volkswagen AG y se hizo con la fábrica Rolls-Royce. Fue también el epílogo de una intensa, sentimental y vana campaña por mantener la legendaria marca, que es sinónimo universal de lujo y precisión, en manos británicas. Vickers PLC, la casa matriz de la Rolls-Royce, que además produce los automóviles Bentley, anunció un principio de acuerdo con BMW por 340 millones de libras esterlinas (unos 85.000 millones de pesetas).

Aunque se da por descontado que el acuerdo será ratificado por la junta de accionistas, el grupo de empresarios del llamado Consorcio para la Adquisición de Rolls Royce, que quiere hacerse con el control y emblema R-R, dijo que presentará una contrapropuesta en las próximas horas. Pero esa batalla por mantener a Rolls-Royce bajo control británico parecía anoche condenada a un revés. La operación no incluye la división de motores para aeronáutica.Sir Colin Chandler, presidente y consejero delegado de Vickers, parecía satisfecho con los términos del acuerdo, aunque el precio que se mencionó originalmente bordeaba los 400 millones de libras esterlinas (105.000 millones de pesetas).

Chandler afirmó que, "después de una cuidadosa consideración de las propuestas, el consejo de administración de Vickers cree que la oferta de BMW es la más atractiva para poder alcanzar el mejor valor para nuestros accionistas y asegurar la continuidad del éxito de esta compañía, que es única".

Fuentes de Vickers subrayaron que se ha valorado también la capacidad de los nuevos dueños para poner en práctica planes que permitan el desarrollo a largo plazo de la firma británica.

En Múnich, el presidente de BMW, Bernd Pischetsrieder, dijo que su compañía cumplirá con el plan de una sustancial inyección de fondos a Rolls-Royce. Versiones difundidas en Londres señalan que los alemanes están dispuestos a invertir cerca de 1.000 millones de libras esterlinas (263.000 millones de pesetas) durante los próximos 10 años en la empresa fundada hace 92 años con el fin de duplicar la producción de la planta ubicada en Crewe, en el centro de Inglaterra.

Portavoces de BMW en Londres también reiteraron que Rolls-Royce "mantendrá su britishness [carácter británico]'' a pesar de que estará en manos alemanas. La venta de Rolls-Royce virtualmente completa el control extranjero de la otrora pujante industria automovilística británica tras décadas de dificultades y poderosa competencia de firmas extranjeras. El grupo derrotado, VW, podría incluso resucitar el modelo de lujo Horch, paralizado desde de la segunda guerra mundial.

Compras anteriores

En 1994, BMW compró las firmas Rover, Land Rover y MG. La fábrica Jaguar pertenece desde hace tiempo a la Ford Motor Company.La Rolls-Royce fue establecida en 1906 entre un aristócrata vendedor de automotores, Charles Rolls y el ingeniero Henry Royce. Ambos construyeron la más prestigiosa fábrica de automóviles del mundo cuya filosofía conservadora quedó demostrada con la producción de tan sólo nueve modelos de coche.

El último, el Silver Seraph, fue presentado hace apenas un mes por Graham Morris, el ejecutivo de la Rolls-Royce que proclamó que el Seraph marcaba "el advenimimiento de una nueva era". A un precio básico de 155.000 libras esterlinas, el Silver Seraph fue diseñado con la inspiración del clásico modelo Silver Cloud.

En 1906, Rolls y Royce produjeron el primer Silver Ghost, que se adjudicó rápidamente el título de ''el mejor coche del mundo". Todavía hoy es visible en la fábrica de Crewe la placa que lleva el lema de sus fundadores: "Toma lo mejor que exista y mejóralo. Si no existe, diséñalo". Royce se encargó de mantener los elevados estándares de la fábrica después de la muerte de su socio en un accidente de aviación en el año 1910 y de la gradual y exitosa incursión de la fábrica en el campo de la aeronáutica.

Fueron precisamente los motores Eagle los que permitieron a un avión diseñado por Vickers realizar su primer vuelo transatlántico en 1919. La relación con Vickers, entonces uno de los principales conglomerados de defensa del Reino Unido, culminó en 1939 con la fabricación de los motores Merlin para los legendarios cazas Spitfire que los británicos utilizaron para su campaña contra Alemania en la Segunda Guerra Mundial.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 31 de marzo de 1998

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