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TRIBUNA

Una apuesta por el ataque

Fútbol ofensivo. El partido se presentó muy abierto. El Celta y el Barça apostaron por el ataque. En los primeros momentos el balón no tuvo dueño claro, alternándose en su dominio los dos conjuntos, hasta que el Celta se adueñó de él y del partido. Los jugadores celestes desde el principio se fueron arriba para que el Barça no pudiese salir desde atrás con el balón jugado. La fuerte presión le permitía recuperar el balón con prontitud.Problemas sin balón. El Barça, en el inicio de la creación, tenía problemas para progresar. Quiso enfriar el partido y librarse de la asfixiante presión del Celta tocando. Su fútbol sólo adquiría velocidad cuando llegaba al último tercio del campo. Evidenció que sin balón es un equipo con problemas: las dudas y la falta de ayudas en el marcaje le costó el segundo gol.

Desequilibrio. En la segunda parte el Barcelona empezó teniendo más control del balón pero sufrió mucho con las contras. Demasiados jugadores buscando el gol que no efectuaban el repliegue con velocidad. Este desequilibrio posicional le produjo bastantes debilidades en defensa además de no encontrar nunca soluciones claras a sus ataques.

Bordó el fútbol. El Celta imprimió un ritmo muy alto al partido. Sus ataques eran rápidos y directos. Movía el balón con velocidad, lo que aportaba mucho dinamismo en su juego. Tocaba con calidad y llegaba bien por fuera, incorporando jugadores al remate desde el centro y el lado contrario. La categoría de sus jugadores le permitió sacar partido de las debilidades del Barça. En defensa, actuó con orden y solvencia. Realizó un extraordinario partido, bordando el fútbol.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 30 de marzo de 1998