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TRIBUNA

De más a menos

Asegurar el pase. El Madrid empezó el partido moviendo el balón sin prisas. Jugaba principalmente en corto para asegurar el pase, mantener la posesión de la pelota y llevar la iniciativa. Para evitar la presión del Valladolid en el medio campo, utilizaba en ocasiones el pase largo.¿Seguridad? El Valladolid planteó el partido desde atrás. Renunció al balón y al espacio por la seguridad, error que le dejó supeditado a la inspiración del Madrid. Demasiado alejado de la portería contraria, todos sus intentos de salir nacieron sin futuro.

Aplastante dominio. Poco a poco, el equipo madridista fue dándole más profundidad a su juego,pero su fútbol carecía de imaginación y de acciones individuales para desequilibrar.

Más optimismo. Sin descuidar su zona defensiva el Valladolid afrontó la segundad parte con un poco más de optimismo ofensivo. En los aislados ataques incorporó más efectivos en busca del gol, aunque perdió agresividad en la presión. Más que ir a buscar el balón esperaba que el Madrid lo perdiera.

Una debilidad. En la segunda parte, el Real Madrid siguió controlando el partido a base de toque. Suker, Roberto Carlos y Amavisca le diéron más protagonismo a la banda izquierda. Se vio obligado a defender más atrás. Heynckes sacó a Karembeu por Sulcer para reforzar el medio campo. Redondo se convirtió en el centro neurálgico de su equipo. No tuvo demasiados problemas en defensa pero una debilidad le privó del triunfo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 29 de marzo de 1998