Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

El fantasma del "Titanic" vuelve a Belfast

Polémica por un monumento que recuerda a los pasajeros ricos en la ciudad donde se construyó el barco

Fue máximo orgullo de los famosos astilleros de Belfast hasta que en 1912 se convirtió en sinónimo de desastre. Hoy el Titanic reaparece en esta ciudad como un fantasma tan furioso como algunos de los políticos de Irlanda del Norte. El hundimiento fue un asesinato en masa, dicen unos. Mentiras, responden otros, los que quieren instaurar en el calendario oficial un Día del Titanic, que podría culminar con un gran banquete conmemorativo el próximo 15 de abril.

En el centro de una nueva controversia que por cierto no afecta en lo más mínimo la voracidad local por las entradas para ver el filme- está una estatua erigida hace años a las puertas del Ayuntamiento. Es un monumento bello y tristísimo: Tanathos erguida sobre el océano, ligeramente inclinada y entregando una corona de olivo a un marinero exhausto ya resignado a quedarse en los brazos de dos sirenas.

El problema está en el pedestal. Críticos del monumento lo denuncian como una afrenta. Contiene, observan, sólo los nombres de 22 "ricos y famosos" de Belfast. Se ignora, subrayan indignados, a centenares de irlandeses que viajaban en condiciones muchísimo más modestas, bajo la gran pista de baile, la piscina y el legendario lujo que el Titanic podía ofrecer a los, que se embarcaron en primera.

El escritor norirlandés Joe Baker, autor de Titanic, la historia que no se conoce, se ha convertido en el campeón de una causa inesperadamente abierta por Hollywood. "La lista de los muertos está en orden de importancia y fortuna y, como habría sido más apropiado, no hace referencia alguna a todas las desafortunadas víctimas del barco de nuestra ciudad y la nave más famosa en la historia de la humanidad", sostiene Baker. Según éste, entre 500 y 600 irlandeses perecieron junto con el trasatlántico. Contra esos y otros pasajeros de tercera clase, sostiene, lo que se cometió fue "un asesinato en masa". Los pasajeros de pocos recursos fueron atrapados en sus secciones a fin de evitar una aglomeración en la cubierta en los momentos cruciales de la operación de salvamento de pasajeros de primera. "El Titanic debería ser recordado por eso", dice Baker, "pero lamentablemente hoy ha pasado a ser una gran nave, cuando la historia demuestra que fue un fracaso. El Titanic fue un desastre y lo que pasó con el Titanic fue un desastre".

Esto es algo que la augusta Ulster Titanic Society (UTS) refuta con vehemencia. "Fue una gran nave y será siempre nuestro orgullo", afirma Steven Cameron, un ex bombero de Belfast que actúa como el secretario general de la organización, que por cierto ya se ha incorporado a Internet. Pero a Baker le dio indirectamente la razón este domingo The Sunday Times, revelando que las últimas investigaciones del desastre demuestran que los remaches que unían las placas del casco del barco eran de material barato. Eso abre incómodos interrogantes sobre a tradición naviera de Belfast.

La trayectoria que adoptará la controversia es impredecible, pero algo que ya resulta evidente es que se mantendrá a flote bastante tiempo más que el Titanic. Mientras se llenan las salas de cine en todo el mundo, en el Reino Unido e Irlanda la discusión se va ampliando en las direcciones más insospechadas. Por ejemplo, Don Spade, un lector inglés del diario conservador The Daily Telegraph, protestaba indignado la línea "antibritánica y proirlandesa" de la película de James Cameron, (ninguna relación con el portavoz del UTS, aparte de la común obsesión con el barco). Dice que, en la multimillonaria versión del multimillonario desastre presenta a casi todos los personajes ingleses como gélidos esnobs de conducta similar a la de los nazis y a los irlandeses como a los "alegres y afables irlandeses siempre dispuestos a bailar, cantar y contar cuentos a sus niños a la hora de acostarse".

El mismo periódico aportaba ayer otra ilustración de que, a diferencia del mítico vapor, el actual interés por poner las cosas en su punto ha conseguido cruzar el Atlántico. Informaba de que el diario financiero The Wall Street Journal ha decidido publicar finalmente una correción al artículo que publicó el 16 de abril de 1912. "El Titanic choca contra un témpano pero los pasajeros están a salvo", decía el principal titular de aquella edición.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de febrero de 1998