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HUMOR

Carles Flavià, un cínico socarrón, estrena sus epístolas vitales

El teatro Alfil abrió ayer su madrugada para recibir un espectáculo que en Barcelona ha llamado poderosamente la atención: Epístolas de Carles Flavià, una especie de relatos de la curiosa y estrambótica vida de su protagonista, que habla castellano. Para esta primera sesión de lo que le gustaría llamar 50 años cagándola, Flaviá contó entre el público con colegas de Els Joglars, que representan Sweeney Todd.

Epístolas de Carles Flavià

Teatro Alfil. Pez, 10; metro Noviciado. Hoy, a las 0.45. Suplemento: 1.000 pesetas.

Flavià es un conocido personaje de la noche barcelonesa, donde se le ha podido ver hace décadas en los garitos más insospechados, rara vez solo y habitualmente acompañado por los personajes más estrafalarios o afamados de Cataluña.Aunque es ésta la primera vez que se presenta sobre un escenario madrileño, aquí es sobradamente conocido por la farándula por sus innumerables visitas como manager de la Orquesta Platería, de artistas como Pepe Rubianes, o husmeador del mundo escénico.

Su aparición escénica se produjo hace un año, poco después de que les espetara a unos cuantos amigos actores: "Lo que vosotros hacéis es puro morro, y lo que pasa es que os gusta vivir del cuento y sacar pelas sin pegar golpe". Cuando le explicaron que el oficio de cómico era muy sacrificado y requería una gran disciplina, además de conocimientos adquiridos con tesón y paciencia, él no tuvo más remedio que demostrar que lo que todos pensaban que había sido una injuria no era así y se subió a un escenario. Eligió uno mítico de Barcelona, el de la bodega Bohemia, local del barrio chino donde acaban actuando los artistas jubilados. Como no conocía ningún texto teatral, comenzó a contar su vida, tan insospechada como su osadía, e hizo de sí mismo un personaje a medias entre un cínico tierno y un escéptico socarron.

Hoy es conocido no sólo por sus peroratas, en las que ha metido mano como director Tito Otero, sino por su nuevo trabajo como periodista atípico en Barcelona Televisión, donde cierra la edición diaria con las pequeñas homilías descreídas de Cualquier noche puedes salir solo, en claro homenaje a la mítica canción Cualquier noche puede salir el sol, de Jaume Sisa, uno de sus más sólidos y recalcitrantes fans, que ayer no faltó entre el público.

Con el humor de un contertulio brillante junto a la barra en un garito impresentable, Flavià cuenta historias de lo que llama sus anteriores vidas: fue cura y fue un golfo vividor. "Vivir puede ser lo suficientemente aburrido y obligarte a ir variando de actividades", dice. "Me he visto obligado a protagonizar varias vidas en mi periplo terrestre, y como espero, por fortuna, que no haya más vidas que impidan mi descanso eterno, he decidido inaugurar mi tercera vida en la tierra".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 17 de enero de 1998

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