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Tribuna:'ATRÉVETE A SOÑAR'

Sobredosis de diversión

En el mundo del cine se conoce como miscasting el hecho de otorgarle a un actor un papel para el que no sirve. Algo así es lo que sucede en Atrévete a soñar, la nueva superproducción de TVE-1 para la noche del miércoles que presenta Julio Sabala, donde se agarra, a alguien que se ha hecho famoso por su habilidad para el disfraz y se le pone, tras un cursillo acelerado en la Escuela José Luis Moreno, a ejercer de presentador a secas. ¿Lo hacía tan mal el señor Sabala? No exactamente. El hombre, justo es reconocerlo, se esforzaba por contagiar su entusiasmo al respetable, pero al verle uno sentía una impresión similar a la experimentada viendo actuar a los componentes del grupo Kiss sin el maquillaje, los disfraces de superhéroe y las plataformas.Atrévete a soñar es uno de esos programas en los que se supone que se hacen realidad los sueños del hombre de la calle. O, por lo menos, del hombre que ha dejado momentáneamente la calle para meterse en un estudio decorado con un gusto discutible. Una vez allí, si tiene suerte y una mano generada por computador se fija en él, puede salir al escenario y ponérse a realizar sus sueños. Si el sueño es modesto, evidentemente, ese genio de risa mefistofélica cuya voz se oye en off lo tiene más fácil.

Entre los sueños realizados pudimos asistir al de una niña que quería ir a Disneylandia, al de una gente que quería pasar un día con una escuadrilla de élite del Ejército del Aire o al de un señor de Alcalá de Henares que soñaba con ser mago de los de chistera y capa (se le permitió, dentro de un orden, desnudar a Ivonne Reyes, esa chica que siempre se troncha sin que uno sepa por qué).

Una llamada telefónica me obligó a bajar el volumen mientras se hacía realidad un extraño sueño consistente en una señora obesa que reía y bailaba rodeada de tíos en tanga. No lo entendí muy bien, pero supuse que el sueño de la señorita que lo miraba todo junto a Julio era el de ver a su madre haciendo el ridículo.

Gracias a Julio Sabala, que lo repite sin parar, uno se entera de que todo en Atrévete a soñar es fabuloso, estupendo y divertido, con lo que si uno se aburre es porque es un cenizo sin remedio. Que lo sepan.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de enero de 1998