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Noche de vandalismo en Zarautz y Getxo

El fuego y los estallidos de unas lunas despertaron bruscamente a las 3.20 de ayer a los vecinos del numero 10 de la. calle de Zigordia de Zarautz (Guipúzcoa). Un grupo de encapuchados roció con líquido inflamable el exterior de la sucursal de la Kutxa y posteriormente le prendió fuego, lo que provocó un espectacular incendio que se expandió rápidamente al interior de. las oficinas. "El humo subió a los pisos y fuimos desalojados. Nadie ha resultado herido gracias a que todo ha quedado en un susto'' señaló una de las vecinas que permaneció una hora en la calle. La misma noche, en Hondarribia, media docena de jóvenes arrojaba siete artefactos incendiarios contra la fachada de la Comandancia de Marina. Y en Getxo (Vizcaya), otro grupo atacaba con cócteles mólotov tres entidades bancarias y dos empresas de seguros en escasos minutos.

Los vecinos de cuatro viviendas de, Zarautz tuvieron que pasar una hora en la calle debido al aparatoso incendio que se originó en la sucursal bancaria de la calle Zigordia, ubicada en los bajos del edificio. "Es la primera vez que atacan esta sucursal y la verdad es que hemos pasado miedo, sobre todo porque cuando te despiertas de madrugada rodeado de turno no sabes lo que ocurre", indicó uno de los afectados. Varios vecinos, de edad avanzada, fueron atentidos por los servicios sanitarios por inhalación de humo, aunque no precisaron ser hospitalizados.El incidente se inició cuando los autores del sabotaje rociaron y prendieron fuego con líquido inflamable la zona de los cajeros automáticos de la sucursal. A consecuencia del calor estallaron cinco de las siete cristaleras que tiene la entidad. Un vecino avisó a la Ertzaintza tras sentir una fuerte explosión debido, según la policía, al estallido de los cristales. Pese a lo aparatoso del incendio, el fuego fue extinguido en menos de una hora debido a la rapidez con la que actuó el servicio de Bomberos.

En Hondarribia, los alborotadores intentaron quemar la Comandancia de Marina al lanzar contra el edificio siete artefactos incendiarios. Las botellas impactaron en la pared y sólo dejaron marcas. No fue así en Getxo donde un grupo de saboteadores consiguió en pocos minutos ocasionar importantes destrozos en tres sucursales bancarias y dos oficinas de seguros. Los incendios se produjeron a la 01.45. La Ertzaintza, que desconoce el número de atacantes, cree que actuaron con gran rapidez ya que los sabotajes se produjeron casi de forma simultánea. Los violentos arremetieron contra las oficinas con mazas para romper sus cristales y emplearon bidones de gasolina para rociar las instalaciones. Posteriormente lanzaron al interior de los locales diversos artefactos incendiarios. Las oficinas de seguros sufrieron los mayores desperfectos.

Esta noche de violencia se sumaba a las graves intimidaciones que, las dos jornadas anteriores, sufrieron varios ediles y familiares de partidos del bloque democrático. El domicilio de la teniente de alcalde de Ondárroa, María Teresa Txakartegi, del PNV, fue atacado con pintura. Según dijo un comunicante anónimo al diario Egin, porque TxakaÍtegi es ''chivata de la Ertzaintza". Y advirtió que la próxima vez que atenten contra ella "la acción será más contundente".

Concejales y alcaldes de los partidos del Pacto de Ajuria Enea están sufriendo un persistente acoso por parte de sectores afines a ETA. Los políticos municipales se han convertido en uno de los objetivos predilectos de la violencia callejera del entorno etarra: quema de coches particulares, ataques con cócteles mólotov contra sus domicilios, pasquines con sus nombres enmarcados en dianas, manifestaciones en las puertas de sus casas y constantes amenazas telefónicas de muerte.

Antes de los diversos atentados registrados en los tres primeros días del año, un grupo de encapuchados quemó en Rentería el vehículo de Manuel Zamarreño, el edil del PP candidato a sustituir al asesinado José Luis Caso. Además, Borja Sémper, militante de las Nuevas Generaciones del PP y edil de este partido en Irún, que ha sufrido un constante acoso por parte de los simpatizantes de ETA a lo largo de 1997, veía su nombre dentro de una diana en pintadas callejeras de inequívoco significado. Luego les tocó el turno a ediles de otras formaciones y a agentes de la Ertzaintza.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de enero de 1998

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