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Payasos sin circo

La sala altarnativa EL Montacargas organiza un festival de 'clowns' para niños

Son payasos pero no tienen circo. Ese es el común denominador de las compañías que intervienen en el III Festival Infantil de Clown de El Montacargas, que se celebra hasta el 4 de enero. Desde hace tres años, esta pequeñísima sala, con uña capacidad para sólo 50 espectadores, aprovecha las vacaciones navideñas para ofrecer a los niños un tipo de espectáculo casi siempre ausente de la cartelera madrileña.Empeñados en que lo de alternativo no sea sólo un título, sino una seña de identidad, los programadores de El Montacargas se afanan en llevar a su escenario montajes que no tienen cabida en los grandes teatros. Son espectáculos de pequeño formato y bajo presupuesto, sin grandes pretensiones, pero cuyo valor principal reside en que buscan un contacto muy directo con el público. Exponente básico de este estilo de hacer teatro es el clown. "Es un teatro pobre y, por tanto, teatro puro, donde sólo hay alguien que se enfrenta al público y está muy atento a sus reacciones", explica, Aurora Navarro, directora de la sala. Comenta también que el de clown es uno de los géneros teatrales donde la famosa cuarta pared, esa cortina invisible. que ,separa al espectador del actor, salta en mil pedazos.

Y es exactamente eso lo que hizo ayer el dúo, El Negro y El Flaco durante la última representación en el festival de su espectáculo Buffonata: hacer añicos la cuarta pared. Es mérito de los dos actores, pero las dimensiones e incluso el -ambiente informal del local ayudan mucho. Porque en El Montacargas, donde se puede tener la sensación de estar viendo teatro en el propio salón de casa, es casi imposible que quepa nada más, ni siquiera la cuarta pared. El Negro y El Flaco lo sabían (era el tercer día que actuaban en la sala) y fueron directamente al grano. Desde el mismo comienzo de la función se mezclaron con el público y le implicaron muy directamente en su bufonada. Para empezar, repartieron instrumentos completamente absurdos (un martillo sonoro de feria, una pandereta de plástico o un pito) para ejecutar un concierto aún peor que dio entrada a un corto pero intenso recital de números malabares. Mediante sofisticadas técnicas de hipnosis, los dos actores consiguieron embrujar a una escoba y a un diábolo para que realizaran auténticas proezas. Un niño llamado Mario explicó la inexplicable danza de la escoba: "Hay alguien metido dentro", como si eso pudiera ser más posible que el hecho cierto de que el artista la movía con sus propias manos.

III Festival Infantil de Clown. El Montacargas. Calle de Antillón, 19. Teléfono 526 11 73. Días 29 y 30 (No te muevas, muñeca) y 2, 3 y 4 de enero (La tele nueva de Keka), a las 18.00. 700 pesetas, niños; 800, adultos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 29 de diciembre de 1997