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BARÓMETRO DE OTOÑO

El PP gana por 4,6 puntos al PSOE en intención de voto

Descienden la euforia económica, la estimación de la situación política y la valoración de Aznar

El PP, aventaja al PSOE por 4,6 puntos (25% frente al 20,4%) en intención directa de voto, según una de las conclusiones del Barómetro de Otoño que Demoscopia elabora trimestralmente para EL PAÍS. Junto a esta ventaja -la mayor desde las elecciones de marzo de 1996- descienden el clima de euforia económica reinante hace tres meses, la valoración del Gobierno y la puntuación que los ciudadanos otorgan al presidente del Ejecutivo, José María Aznar, aunque éste se sitúa en cabeza e los líderes políticos.

El PP supera al PSOE en 4,6 puntos (25% frente al 20,4%) en intención directa de voto -la que manifiestan expresamente los ciudadanos entrevistados-, distancia nunca hasta ahora conseguida en los barómetros estacionales -que no realizan una estimación de voto total, como las encuestas electorales- y casi tres veces superior a la registrada hace tan sólo un trimestre. Hay que tener en cuenta que en esta oleada del barómetro el recuerdo de voto de los entrevistados concuerda plenamente en términos proporcionales con el voto real obtenido en 1996.

El barómetro del CIS hecho público el jueves pasado señalaba que la diferencia en intención directa de voto entre PP y PSOE era sólo de 1,6 puntos (25,2% frente al 23,6%) y la de voto más simpatía, según aquel organismo, reducía esta diferencia a 0,7 puntos (28,2% frente al 27,5%).

El Barómetro de Otoño de Demoscopia ofrece un panorama general de relativo desfondamiento del ánimo colectivo, pero las consecuencias muestran un menor desgaste de los apoyos políticos del Gobierno que de la oposición.

La llegada del otoño parece haber rebajado el nivel de euforia y optimismo que caracterizaba hace tres meses a la sociedad española. La experiencia acumulada en la larga serie de barómetros trimestrales ya realizados por Demoscopia para EL PAÍS permite comprobar la existencia de fluctuaciones estacionales en el estado general de opinión, siendo el otoño un periodo especialmente propicio para el incremento relativo del pesimismo y la falta de entusiasmo.

Menos euforia económica

En términos globales, la valoración que realizan los españoles de la situación económica del país es menos eufórica que hace tres meses, pero, con todo, mejor que la que expresaban en la primavera pasada. Parece razonable pensar que se trata más bien de un parón momentáneo en lo que era una espectacular y acelerada línea ascendente que del inicio de una reversión de tendencia.La valoración de la situación política registra asimismo una leve tendencia a la baja, que parece razonable interpretar también más en clave de bache temporal en la pauta registrada desde mayo de 1996.

No parece haber ningún factor concreto y específico que explique este descenso en el porcentaje de españoles que considera buena o muy buena la situación política de nuestro país. Por un lado, para dos de cada tres entrevistados (66%) no existe actualmente crispación en nuestra vida pública o la que hay no es muy diferente de la que ha existido en otros momentos.

En comparación con el Barómetro de verano, baja la valoración de líderes políticos (con la excepción de José Antonio Ardanza), quedando ahora todos por debajo de una puntuación media de 5, es decir, del nivel simbólico del aprobado. El ex presidente del Gobierno Felipe González, que en el pasado julio seguía siendo el político mejor valorado, pierde ahora seis décimas, quedando en una puntuación media de 4,6. José María Aznar pierde cuatro décimas, y con una puntuación media de 4,7 pasa a ser, por segunda vez en la historia de los barómetros estacionales -tras la de julio de 1996-, el líder político mejor valorado.

El actual secretario general del PSOE, Joaquín Almunia, sigue ocupando el tercer lugar, pero con la mayor pérdida relativa de puntuación: obtiene una media de 3,8, es decir, siete décimas menos que en julio. Esta caída en su valoración se debe fundamentalmente a la menor puntuación media que recibe de los propios votantes socialistas: tan sólo un 5, la más baja entre todos los líderes de partido y un punto inferior a la obtenida hace sólo un trimestre.

Los avatares recientes del PSOE (derrota electoral en Galicia, condena de dirigentes en el caso Filesa) parecen así haber erosionado más la imagen, entre el electorado socialista, de quien está ahora al frente del partido que de quien fue durante casi veinte años su secretario general. Julio Anguita ocupa el cuarto puesto con una puntuación media de 3,4 que, entre los votantes de IU, baja de 6,8 a 5,7.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 30 de noviembre de 1997