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La Liga se aprieta

La jornada deja pocos goles, 12, y un nuevo líder, el MadridEl Racing vence en Vigo y rompe la racha casera del Celta

El Betis gana al Deportivo en el Villamarín

La Liga sigue caprichosa. El Barcelona, el equipo que más reproches ha soportado este año por su buena suerte, fue a perder el liderato precisamente en la jornada 13ª. Eso, aparte de pocos goles (sólo 12, la cifra más tacaña de la temporada) y arbitrajes polémicos, es lo que dejó el fin de semana: un traspaso de poderes. El Madrid es el nuevo líder, aunque con la misma puntuación que los azulgrana, cuya caída en picado nació paradójicamente segundos después de conquistar su victoria más sonada, en el Bernabéu, de esas que generan todos los efectos positivos del mundo en el ganador (la moral se dispara, el cansancio desaparece y el fútbol se cose a las botas) y los negativos en el perdedor (pesan tanto las piernas como la cabeza y el juego se va de vacaciones). Pues esta vez, para confirrmar que estamos en una Liga rara, sucedió todo lo contrario: nada más ganar en Chamartín, el Barcelona se fue al garete. Y el Madrid ya ha recortado uno a uno los siete puntos de distancia que aquella cita abrió en la tabla.El Celta fue a tropezar en el momento más inesperado, en la situación aparentemente más favorable. Jugaba en su fortín de Balaídos y ante un rival con pinta de fácil, el Racing. Nada hacía sospechar que no aprovecharía la concesión que le hacía la jornada para ponerse de nuevo a un punto del liderato. Y mucho menos cuando Mostovoi adelantaba a los suyos al filo del descanso. Pero en la segunda mitad el Celta lo perdió todo: la proximidad de la cabeza, el partido (1-2) y su cartel de anfitrión demoledor (había ganado los seis partidos jugados en casa).

La Real Sociedad y el Mallorca también desperdiciaron una buena ocasión de acercarse a las alturas. Empataron en Salamanca y Mérida, respectivamente. Los empates, los forasteros incluidos, han perdido valor con el actual sistema de puntuación, aunque tal vez no para estos dos equipos, cuyas pretensiones reales no concuerdan con lo que cuenta hasta el momento la clasificación.

El Betis, mientras, respiró gracias a un penalti. Alexis lo mandó a la red y resolvió una cita, en el Villamarín ante el Deportivo, que también olía a empate. Y Djalminha fue expulsado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 24 de noviembre de 1997