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FÚTBOL NOVENA JORNADA DE LIGA

El Betis perdió en su mejor partido

Vieri, que marcó y propició la expulsión de Prats, volvió a ser determinante en la victoria del Atlético

El Betis salió victorioso en la primera derrota ante su público. Con un hombre menos, con un marcador adverso durante casi todo el partido, el equipo de Luis Aragonés se fue entre aplausos tras disputar un partido épico, tan hermoso cuando menos como el que había merecido toda la atención de los informativos. Se daban cita los dos damnificados por el Espanyol de Camacho, pero en esta ocasión no ganó el que peor jugó. Los dos equipos protagonizaron un espléndido partido de fútbol desde el primer minuto hasta el último.El partido se abrió como reza el axioma del buen, periodismo: el muerto en la primera línea. Primer minuto de juego. Escapada por la banda de Jarni, autopase sobre Santi, centro a Alfonso y Andrei no sabe qué hacer con el balón. Le da como le dan los que no saben jugar al fútbol, un contradiós tratándose de un jugador brasileño, y bate a Molina con el gol más tonto de la jornada. Así empezaba el partido.

Pronto llegaría otro gol y empezaría otro partido. Vieri, al que todavía le quedaban fuerzas de Moscú, se escapó, le salió Prats y estuvo a punto de marcar. Estuvo a punto y marcó. Un gol virtual porque la jugada le costó al Betis un peaje carisimo. El árbitro Rodríguez Martel expulsó al portero. Los béticos perdían a Prats y a Oli. Ruinoso negocio: cambio máximo, goleador por portero inédito. Salía al campo Valerio, el portero suplente, y se estrenaba recogiendo de la red el balón que Juninho había introducido en la red en la falta consiguiente.

La historia del partido había experimentado un giro de 180 grados. Con un hombre más, el Atlético le había perdido el miedo al partido y hasta López se marchaba delante y estaba a punto de marcar de cabeza. La decisión arbitral y sus consecuencias generaron el desconcierto en las filas béticas. Los atléticos empezaban a funcionar. Vieri y Juninho combinaban y era el italiano el que le daba de tacón, como si se hubieran invertido los cánones de la calidad. A punto de consumarse la primera parte, llegó el gol de Vieri, un cabezazo a centro de Lardín. Un jarro de agua fría para los béticos. El partido se les ponía cuesta arriba y además tenían inutilizada la opción que hasta ahora había funcionado para las emergencias en el Villamarín: Oli, sustituido tras la polémica jugada que cambió el partido.

Qué debió decirles Luis a sus jugadores es un enigma que siempre queda puertas adentro. Los debió convencer de que era mentira que estuvieran con un hombre menos, con un gol menos. El Betis se adueñó del campo, Finidi estiró su banda derecha y puso en práctica carreras etíopes coronadas con servicios a los delanteros béticos. El nigeriano calienta pero no quema. Pero Luis le ha dado más libertad y un escudero de postín: Cañas.

Vieri empieza a notar las secuelas del partido moscovita y del severo marcaje de Ureña y Vidakovic. José Mari, el ex sevillista, está calentando en la banda, y el italiano se despide del partido a punto de marcar el clásico gol del cojo. Aun tullido, es peligrosísimo. Luis Aragonés ordenó la permuta de las bandas: Jarni se fue a la derecha, Finidi a la izquierda. Se trataba de mover a la gente, quizás para dar la impresión de que eran muchos más, para olvidarse de los ausentes. El balón es del Betis. El peligro, del Atlético. La sombra del contraataque es muy alargada. En una combinación de todo el centro del campo verdiblanco, le llega el balón a Alfonso, se revuelve entre varios contrarios y dispara a la cepa del poste. El rechace lo recoge Jarni y su disparo también se estrella contra la madera de Molina, que debe estar recibiendo las bendiciones de tantos santos como se celebran en la jornada.

La inspiración, la valentía, la perseverancia bética se ven de pronto traicionadas por la explosiva combinación que su adversario tiene en la línea delantera. Kiko recupera un balón en el centro, ve sin mirar a Lardín y el resto lo hace el barcelonés, que supera a Valerio y pone tierra y goles de distancia. El Betis no tira la toalla y en el último minuto del partido Finidi consigue el gol más bonito de la tarde, un disparo eletrizante a pase de Alfonso. El crepúsculo de los dioses.

El Betis encajaba su primera derrota en su estadio, pero a cambio de realizar los mejores minutos de fútbol de esta temporada. El partido aumentó en tensión sin que bajara en calidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de noviembre de 1997