Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
CONGRESOS REGIONALES SOCIALISTAS.

Vázquez logra mantenerse al frente de los socialistas gallegos con un respaldo del 62%

Fracasa el intento de los críticos de depurar responsabilidades por la derrota electoral

Santiago de Compostela
La estela del 34º Congreso del PSOE está llegando a todas las federaciones y rompiendo moldes. Cuando la. renovación del poder territorial termine, se habrá consumado la división entre lídres y candidatos electorales: sólo, dos secretarios regionales, Manuel Chaves (Andalucía) y Juan Carlos Rodríguez Ibarra (Extremadura), permanecen como cabezas de cartel para sus comicios autonómicos; y 13 comunidades no lo tienen todavía. En Galicia, además, la reciente derrota en las urnas, incluso ante el Bloque Nacionalista Galego, ha disparado la contestación interna, hasta ahora minoritaria, contra Francisco Vázquez

El secretario general de los socialistas gallegos, Francisco Vázquez, ganó ayer el pulso a sus críticos y forzó su continuidad al frente del partido con el apoyo del 62% de los. miembros del comité nacional, máximo órgano decisorio. De ese modo, Vázquez y el reciente candidato a la presidencia de la Xunta, Abel Caballero, frenan de momento el descontento desatado tras el descalabro en las autonómicas del pasado domingo. Pero los sectores enfrentados a la dirección advierten que la crisis abierta por el fracaso electoral se ha cerrado en falso.

Vázquez y Caballero escucharon durante más de diez horas duras críticas contra su línea política, tachada de "antigalleguista" por algún dirigente, y contra la táctica seguida en la pasada campaña al frente de la coalición con Esquerda Unida y Os Verdes. Pero el alcalde de A Coruña había lanzado un órdago a sus detractores, a los que emplazaba a presentar alternativas a su liderazgo.Los críticos intentaron, sin éxito, que Vázquez no convirtiese la reunión del comité nacional en un plebiscito sobre su persona.. Le plantearon que debería ser él quien tomase una decisión, sin descargar responsabilidades en los órganos directivos, aunque insistieron en culparle de la derrota y reclamar un giro político radical. Hubo también un sector muy minoritario que pidió su dimisión.

Finalmente, todo se recondujo al terreno que convenía a Vázquez. Y ahí, pese al voto de castigo, obtuvo una victoria incontestable: 110 votos a favor de su continuidad, 41 en contra, 22 en blanco y 2 nulos. Por expreso deseo del secretario general, la votación fue secreta y en ella no participaron los 51 miembros de la ejecutiva, donde tiene el apoyo mayoritario.

Algunas de las intervenciones soslayaron un tanto la responsabilidad de Vázquez y descargaron los ataques en Caballero, a quien se pidió que no sea el portavoz del futuro grupo socialista en el Parlamento autónomo. Sin embargo, fuentes de la dirección señalaron que el amplio respaldo al secretario general permite aventurar que desempeñará esa tarea.

Vázquez se presentó como un modelo de "honestidad y ética política" por su actuación en la crisis, que se salda con su propuesta de que el partido se redefina "compaginando la esencia del socialismo y la integración en el PSOE con el compromiso con Galicia".

El secretario general denunció "la campaña alentada desde fuera" para fomentar la crisis, a lo que se prestaron algunos militantes que, sin embargo, no han sido capaces de proponer una alternativa a la actual dirección.

Como fallos explícitos de la política socialista en Galicia reconoció la desconexión entre el grupo parlamentario gallego y el de las Cortes y el no haber sido capaces de plantear los problemas de la sociedad. "Nada va a seguir igual", aseguró Vázquez, "para acallar a los que afirman lo contrario". Señaló asimismo que en la reunión de ayer había apelado -"como siempre"- a la lealtad y a la disciplina. "No somos el ejército de Pancho Villa", ironizó.

Portavoces críticos interpretaron la solución de la crisis como una consecuencia del respaldo a Vázquez y Caballero por parte de la dirección federal del PSOE y el temor generalizado a dar un "salto en el vacío". Unos y otros reconocen que el debate seguirá abierto hasta las Navidades, cuando se conozca el verdadero alcance de los compromisos renovadores del secretario general.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 26 de octubre de 1997