Por un lugar en la historia
Si esta tarde sonrie, será porque se ha hecho para siempre un hueco entre los más grandes de la fórmula 1, a la vera de Fangio, Prost, Brabham, Stewart, Lauda, Piquet y Senna. Si sale vencedor de Jerez, Michael Schumacher sumará tres títulos mundiales para equipararse a esa nómina exclusiva de leyendas. Y sólo tiene 28 años.Hasta el momento, el piloto nacido en Kerpen (Alemania) se ha caracterizado siempre por su precocidad. Fue séptimo en los entrenamientos para el gran premio de su debut, logró la primera victoria en su segunda temporada y consta en los libros como el piloto más joven que ha conquistado el título mundial, con 25 años, empata do con Emerson Fittipaldi.
Hoy tiene la ocasión de convertirse en mito para todos y en héroe para millones de ferraristas. El extraño matrimonio germano-italiano con la escudería del cavallino rampante refleja a la perfección su mundo de contradicciones. Schumi es frío y calculador, pero muy temperamental. Se cuida al detalle, está obsesionado con la preparación física y, sin embargo, no se priva de jugar al fútbol, su otra pasión. Le tachan de altivo y engreído, aunque siempre se muestra educado. Y en la pista es muy rápido, pero casi no comete errores.
Su talento al volante, igual sobre seco que sobre mojado, le ha convertido en el indiscutido número uno de esta década. Por eso es el que más gana, y con diferencia: este año la empresa Schumacher ingresará unos 5.000 millones de pesetas de sus contratos con Ferrari y con varios patrocinadores.


























































