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En prisión dos de los tres detenidos tras el frustrado atentado al Museo Guggenheim y la muerte de un 'ertzaina'

El joven Kepa Arronategui y su novia Izaskun Urionabarrenetxea, presuntos miembros del comando Katu de ETA, fueron ingresados ayer en prisión incondicional por orden del juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno. Éste, en cambio, ordenó la. puesta en libertad de Eñaut Elorrieta, que estaba detenido bajo la acusación de haber prestado la furgoneta en la que dos etarras trasladaron hasta el Museo Guggenheim de Bilbao tres jardineras en las que ocultaban 12 granadas anticarro.Arronategui admitió ante el juez su pertenencia al comando Katu, que estaba a las órdenes directas de la dirigente de ETA Soledad Iparraguirre Genetxea, Amboto, jefe de los comandos legales (no fichados por la policía). También reconoció haber participado en el incidente en el que el ertzaina José María Aguirre resultó muerto el pasado lunes a causa de los disparos efectuados por otro activista.

Izaskun Urionabarrenetxea, hija de un etarra muerto en 1989 en un tiroteo con la Guardia Civil, negó su pertenencia a la banda terrorista. Aseguró que desconocía que en el caserío Olagorta, próximo a Gernika, donde había estado con su novio, se ocultase un arsenal de armas.

Por otra parte, una furgoneta militar, estacionada en la calle del Comandante Izardui, de Vitoria, resultó incendiada a mediodía de ayer a causa de un cóctel mólotov. Dos jóvenes arrojaron el artefacto, que no causó heridos gracias a que los ocupantes del vehículo se habían alejado para realizar el cambio de guardia en las cercanías de la zona.

El ataque se produjo cerca de las 14 horas, en una zona donde viven 80 familias de militares. Según varios testigos, dos jóvenes lanzaron la botella incendiaria contra el vehículo y huyeron a continuación.

El furgón militar sufrió ligeros daños en bajos y cristales. La zona fue acordonada por la policía hasta pasadas las 15.30. La hora en que se produjo el ataque coincide con la salida de los militares del acuartelamiento de Araca.

Por otra parte, unos encapuchados arrojaron durante la madrugada de ayer cócteles mólotov contra la furgoneta de un particular aparcada en la calle de Julio Urkijo, en el barrio donostiarra de La Paz. El vehículo resultó calcinado.

Este tipo de sabotajes causan pérdidas muy cuantiosas. Ayer se conoció que los daños ocasionados en instalaciones de Euskotren desde el pasado enero superan los 190 millones. Los ataques se dirigieron en 11 ocasiones contra estaciones o locales de la empresa ferroviaria (cinco en Vizcaya y seis en Guipúzcoa).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 18 de octubre de 1997