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Dos atracadores roban una saca con 40 millones tras disparar por la espalda al guarda jurado que la portaba

Un guarda jurado de la empresa Prosegur, Juan Francisco González, de 26 años, casado y con una hija, resultó herido grave a causa de un balazo a las 12.32 de ayer durante un atraco a la sucursal del Banco Central Hispano en Mercamadrid. El joven se resistió a entregar las sacas del dinero y uno de los atracadores le disparó por la espalda a quemarropa. La bala le entró por la región lumbar y le perforó el colon. El guarda se encontraba ayer por la tarde fuera de peligro tras ser intervenido quirúrgicamente, informaron fuentes del hospital Gregorio Marañón.Los ladrones le arrebataron una de las bolsas, con 40 millones, y huyeron en un coche robado. Agentes de la policía nacional declararon en el lugar de los hechos que, por el procedimiento de la operación, el delito ha sido ejecutado por una banda organizada "que había planeado con antelación" el golpe.

Los guardas de seguridad salían de la entidad bancaria con dos sacas llenas de billetes. Caminaban hacia el furgón, donde les esperaba otro compañero. Pero dos atracadores les cortaron el paso a punta de pistola. "Les encañonaron a corta distancia", según declaró un testigo, para hacerse con el botín. A pesar de lo delicado de la situación, los vigilantes se negaron a entregar las sacas por las buenas, según declaró ayer un portavoz de Prosegur. La negativa a entregar el dinero no gustó a los atracadores, que resolvieron la situación a tiro limpio. Sin mediar más palabras, uno de ellos le disparó por la espalda al vigilante que llevaba las sacas. Entonces se desencadenó el tiroteo. El compañero del guarda herido desenfundó su arma y repelió la agresión. El herido también se defendió y disparó contra los agresores (la policía no desveló ayer si alguno de los delincuentes resultó herido). Los vigilantes dispararon un total de 12 proyectiles. Los atracadores lograron huir a la carrera y se llevaron una de las sacas con unos 40 millones de pesetas. A unos 25 metros de la sucursal bancaria les aguardaba un compinche en un Opel Astra con el motor en marcha. El coche fue recuperado más tarde por la Policía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 1 de octubre de 1997