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Bosnia: sin esperanza en las urnas

Los occidentales querían a toda costa elecciones municipales en Bosnia. ( ... ) Se han celebrado. Pero, ya antes de conocerse los resultados, está claro que no han servido para su objetivo: la pacificación y estabilización del país, que les permitiría liberarse de su compromiso. Todo lo contrario. No se ha producido el milagro: no se restablece la democracia llamando a votar a ciudadanos heridos y cuyas condiciones de vida no responden a las reglas democráticas; no se resucitan las ganas de vivir juntos con unas elecciones. ( ... ) No se han curado las heridas de la guerra y las elecciones sólo podían ser su continuación. Nos podríamos preguntar, si no pueden vivir juntos, ¿por qué obligarles? ¿Acaso no sería mejor que se separasen, con tal de que no fuese por las armas? Esta eventualidad, que sin duda se plantearon los firmantes de Dayton, explica las ambivalencias del acuerdo. Ahora se ve que era un error: una separación pacífica no es más posible hoy que en 1992. ( ... ) Las grandes potencias deberán mantener aún y por mucho tiempo su tutela sobre este pequeño país al que no protegieron del extremismo. Sólo pueden contar con el más dudoso de los aliados, Milosevic, a quien sólo se oponen los que son más extremistas que él. Se necesitará ' tiempo para que vuelva la cordura y para que las generaciones más jóvenes, serbias y croatas, víctimas de la guerra de sus mayores, recobren la esperanza.París, 24 de septiembre

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