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Occidente se felicita por el éxito de unos comicios locales en Bosnia casi sin incidentes

ENVIADO ESPECIAL La Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE) y las potencias occidentales se felicitaron anoche, por boca del plenipotenciario civil Carlos Westendorp y el embajador Robert Frowick, del desarrollo de la doble jornada en la que los bosnios de la Federación y los de la República Srpska (serbobosnia) han elegido a casi 5.000 cargos municipales por primera vez desde 1990. Pese a las presiones de última hora de los tres bandos en disputa y a un rosario de incidentes dispersos, cuyo alcance electoral se determinará en los próximos días, los poderes tutelares de Bosnia-Herzegovina consideran un éxito el clima de tranquilidad y la participación en los comicios, de los que sus organizadores esperan que sirvan para dar marcha atrás a la división étnica cristalizada tras casi cuatro años de guerra.

En nombre de la OSCE, Javier Rupérez, presidente de su Asamblea Parlamentaria, hará hoy en Sarajevo el análisis formal de las elecciones, "el ejercicio más complejo emprendido nunca" por la organización encargada de facilitar la transición a la democracia de los antiguos países comunistas de Europa oriental. Los resultados no se esperan antes de una semana. Ponerlos en práctica en un entorno tan viciado por el odio y la desconfianza como el que prevalece en las tres partes de Bosnia será un desafío para Europa y Estados Unidos antes de que las tropas internacionales den por finalizada su misión en la ex república yugoslava.Dos mil doscientos colegios de hasta cinco tipos diferentes repartidos entre las dos mitades de Bosnia -según se tratara de lugares de voto para residentes habituales, para quienes lo han hecho en el lugar donde vivían antes de la guerra, para los refugiados en otros países que han decidido venir a Bosnia o para una mezcla de circunstancias- han recogido las papeletas de los dos millones y medio de inscritos, el 80% del censo. De ellos, 1,3 millones en el territorio de los musulmanes y croatas, y el resto en la parte serbia. Aquí los ayuntamientos en disputa han sido 61, frente a los 75 de la Federación. Anoche se carecía de datos sobre cuántos de los 35.000 refugiados, de los 420.000 registrados, que habían solicitado cruzar las líneas interétnicas de separación para depositar su voto lo habían hecho. Las municipales bosnias se consideran un ensayo general de las generales que deberán celebrarse de nuevo en septiembre de 19981 toda vez que los acuerdos de pacificación de Dayton prevén que el primer Parlamento del supuesto Estado unificado de Bosnia-Herzegovina, elegido exactamente hace un año, tendría excepcionalmente dos años de mandato, la mitad de lo acordado inicialmente.

El recuento de votos ha comenzado ya, aunque la OSCE, que parece haber aprendido del fiasco de las generales de hace un año, ha anunciado que no habrá resultados oficiales al menos en una semana. En septiembre de 1996 la organzización se vio desbordada por sus propias carencias, y emitió informaciones absolutamemte contradictorias, cuando no peligrosas, o acabó certificando, en el santo nombre de la democracia futura, la validez de unos comicios en los que el fraude y la intimidación camparon a sus anchas.Las precauciones sobre la custodia de las papeletas se han extremado esta vez. Los supervisores internacionales, al menos uno por cada colegio electoral, durmieron el sábado junto a las urnas, protegidos en el exterior por patrullas mixtas policiales y militares. La urnas comenzaron a ser trasladadas anoche mismo en presencia de los observadores y de la pertinente escolta armada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 15 de septiembre de 1997

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