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Un premio polémico

La Academia Sueca exige la eliminación del Nobel de Economía

La decisión un tanto sorprendente de la Academia Sueca de dirigirse por carta a la fundación Nobel exigiendo la eliminación del premio Nobel de Economía ha provocado cierto revuelo en los círculos afectados y ocupado un espacio en las noticias de la prensa internacional. Esto último no es extraño porque si bien este premio no despierta la expectación que suele acompañar al de literatura o de la Paz, ha adquirido cada vez más un carácter ideologizante que ha despertado polémicas porque ha llevado a convalidar escuelas e investigaciones cuyas teorías, llevadas a la práctica, afectan mucho más profundamente la vida de los ciudadanos que una novela de García Márquez o la poesía de Vicente Aleixandre, para mencionar dos de los escritores de habla castellana que han sido premiados en literatura.Las razones formales que expone la academia son inobjetables. Cuando en enero de 1897 fue abierto el testamento de Alfred Nobel, no figuraba ninguna mención a la disciplina económica. La voluntad del célebre difunto era que la mayor parte de su fortuna, estimada entonces en unos 31 millones de coronas (algo más de 600 millones de la época), fuera convertida en un fondo e invertida en valores cuyos intereses deberían ser "distribuidos cada año, a título de recompensa, a las personas que durante el transcurso del año anterior hubieran rendido los mayores servicios a la humanidad". Las actividades cuyo progreso el inventor de la dinamita quería fomentar eran expresamente la física, la química, la medicina y la biología, la literatura y una obra "de acercamiento entre los pueblos" que devino en el Premio de la Paz. La economía no figuraba.

Fue en 1968, con motivo de los 300 años de la creación del Banco del Estado, que su director entonces, Per Asbrink, creó el premio de Economía que el propio banco financiaría. La adjudicación se incluyó en la ceremonia de entrega de los demás premios.

Como escribe el economista sueco Carl Hamiltori, en el diario Aftonbladet, "un país marginal en materia de economía política súbitamente se había autoproclamado atrevidamente en árbitro mundial de los economistas vivientes".

Las dos terceras partes de los galardonados han sido estadounidenses y, la mitad de éstos, pertenecientes a la escuela de Chicago de Milton Friedman. Desde éste en adelante, todos los premiados han sido de la escuela neoclásica.

La Academia Sueca sostiene que es un premio ajeno a Nobel y por ello debe ser eliminado, al menos como parte de la ceremonia de entrega. La fundación Nobel debe pronunciarse ahora.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de septiembre de 1997