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TRIBUNA

Sed, sed

He llegado a meta y no he hecho más que beber. Agua, agua, agua. Hay que recuperar y cuando se suda hay que beber. Y menuda sudada con el calor que ha hecho. Así nos hemos pasado la etapa, dándole al agua y a las sales minerales. Lo malo es que a los 20 minutos ya estaba como caldo y otra vez a bajar al coche a por botellines. Como el corte se hizo de salida y el Scrigno se puso a controlar que no se disparara, los demás no hemos hecho sino bajar a por agua.Aunque la etapa ha sido la de media más alta, han sido sólo un par de equipos los que han trabajado. Los Scrigno para Guidi, y han tenido recompensa cogiendo el amarillo, y los Festina para Wust. Sin recompensa pero con inercia. Se puso Stephens a tirar y como no sabe ir más que a tope, enseguida, y con un poco de viento de lado, se hizo el corte. Atrás se quedaron Zülle y Rominger. Pero enseguida llegamos a otra curva y, zas, el viento de cara. Es lo que pasaba, porque todo eran curvas. Y con el viento de cara, no hay quien organice un corte. Sí, Miguel Moreno [director del Festina], que es de por la zona, conoce bien el terreno y sabía lo que podía pasar. Pero también José Miguel [Echávarri] lo conoce todo y como iba por delante avisó por teléfono a Unzue. Así que estábamos avisados.

A tres kilómetros de la meta intentamos forzar la marcha para prepararle el salto a Txente. Está bien y estas llegadas son de su estilo. Pensamos que podía llegar solo. Intentó arrancar en un repecho, pero no pudo soltarse.

Tengo que aprender a bailar el vals. Me Caso el 18 de octubre, en plena temporada de critériums, pero como no estoy invitado a ninguno no habrá problemas. Y si me invitan, pues retrasamos la boda. Como ya estamos viviendo juntos no tenemos tanta prisa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de septiembre de 1997