Sin criterio
La Bolsa sólo ha necesitado dos días para poner de manifiesto que sus últimos movimientos no responden a criterios de mercado. La facilidad con que se consiguió la subida del pasado martes, la mayor en tres años, fue un tanto artificial al no contar con un buen volumen como garantía.Ayer sufrió la mayor caída desde las pasadas elecciones generales y también con poco volumen, aunque en esta ocasión es más comprensible la falta de dinero. La volatilidad se ha adueñado del mercado en ausencia de expectativas claras y en presencia de un dinero que no sabe dónde buscar acomodo.
La contratación fue de 73.326 millones de pesetas, una cifra más que aceptable si no tuviera detrás el esfuerzo de los cuidadores que, en los últimos minutos de la sesión, le restaron 19 puntos a la caída del Ibex 35 a pesar de que en ese momento Nueva York aceleraba su descenso.
A final, la culpa de la caída de la Bolsa española la tiene la favorable evolución de la economía norteamericana, con menos peticiones de empleo de las previstas y, por tanto, con algo más de presión sobre la inflación. Sin embargo, Wall Street logró levantar cabeza. Cerró en 8.116,93 puntos, con una ganancia de 28,57 (0,35%).


























































