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TOUR DE FRANCIA 97

Boardman, un ex líder con hoja de cálculo

El inglés quiere superar sus limitaciones en la montaña apurando una aproximación científica

Para Chris Boardman, el inglés que ayer perdió el liderato, la ascensión de los puertos de montaña no deja de ser otra contrarreloj. Le gusta entrenarse en su gimnasio de Liverpool haciendo rodillo las tardes de invierno. Así ha mejorado sus extraordinarias dotes de rodador hasta convertirse en el rey del ritmo y la cadencia. Nada de desarrollos exagerados: más pequeños pero movidos más deprisa. Es su secreto y su herencia de tantos años de pistard. Pero el Tour no son sólo contrarreloj y él está empeñado en hacer un buen Tour. Así que tiene que aprender a escalar. ¿Cómo hacerlo en su Liverpool de suaves colinas? También en el gimnasio. Sube la bicicleta al tapiz rodante y lo inclina. Puede simular pendientes con los tantos por ciento que se le ocurran. Cinco kilómetros al 6%, dos al 10% y así. Y así ha estado haciendo un par de años, pero sin resultados apreciables. Llegaba la primera rampa del Tour y ahí se quedaba. La solución, el ciclista inglés cree haberla encontrado también en la tecnología. Ha dado con la máquina, cree él, perfecta.En una hoja de cálculo ha introducido los datos de todos los puertos del Tour, del Soulor y de la Joux Plane; del Tourmalet y del Alpe d'Huez. Todos los datos significa todos. Está detallada la pendiente de cada tramo, los falsos llanos y las curvas. Las zonas de recuperación y las de máxima dureza. Ahora le toca memorizarlos. Después, llevar la teoría a la práctica. ¿Cómo? Con más tecnología.Boardman es un maestro del esfuerzo en solitario en las contrarreloj porque también conoce su cuerpo a la perfección. Sabe lo que tiene y lo que puede dar. Sabe dosificarlo. Divide sus energías entre el número de kilómetros y triunfa cuando no yerra en los cálculos, cuando no sobrepasa sus límites. Así quiere subir las montañas. En una ascensión al Tourmalet, quien se pasa en su dispendio se agarra una pájara. Eso, espera él, no le pasará este año. Una vez memorizados los datos de cada ascensión y conocido lo que lleva dentro -pulso máximo que puede alcanzar en ese momento, cadencia de pedalada que puede aplicar sin pasar la línea roja...-, el inglés se aproximará a los puertos sabiendo que enfrente tiene una contrarrel0i. Posiblemente le tocará subir en solitario, regulando su ritmo; seguramente no podrá atacar, para no romper su marcha; posiblemente no ganará, pero seguro que no se quedará sin reservas.

Quizás sea ese gusto por la planificación y el cuidado de hasta el menor detalle lo que haya hecho que entre Boardman y Manolo Sáiz, director del ONCE, se haya producido una atracción mutua. Ya en marzo, durante el Critérium Internacional, Sáiz habló con Boardman sobre la posibilidad de fichar por el ONCE. Al inglés le gustaría. Sabe que sintonizaría con el cántabro. Le gusta también el seguimiento personal y diario que hace Sáiz de los entrenamientos de sus pupilos. Sabe de los milagros que el técnico del ONCE ha hecho con otros corredores, de la transformación de Jalabert... Pero ha quedado en contestarle el 1 de septiembre. Es el plazo que le ha dado a su actual director, Roger Legeay, para que encuentre un nuevo patrocinador ya que la compañía Gan ha anunciado que no seguirá en 1998.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 7 de julio de 1997