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Un quemado grave en una de las 20 hogueras clandestinas de San Juan

La noche de San Juan salpicó de improvisadas hogueras la capital. Los bomberos apagaron 20 fogatas clandestinas, la mayoría en los alrededores del centro. La prendida en el parque de Las Vistillas acabó a porrazos. La policía local cargó a las 4.30 contra 25 jóvenes. Uno cayó en las brasas "a palazos" según un testigo. Sufrió quemaduras de segundo y tercer grados -el más alto- en el 20% de su cuerpo.

"Roberto cayó en medio de las brasas empujado a palazos por los policías", explicó Leonor Sevillano, de 32 años, que participaba en la celebración clandestina de San Juan. Roberto Calvo, de 28 años, sufrió quemaduras graves en el brazo y en la pierna. Fue atendido por el Samur y curado en el hospital La Paz. Un portavoz de la Policía Municipal aseguró ayer que los agentes cargaron después de que los jóvenes se negaran a apagar el fuego y les insultaran. Según la policía, Roberto Calvo "tropezó con la hoguera y por eso se cayó".La carga policial se produjo en el parque situado detrás de la basílica de San Francisco el Grande a las 4.30 horas de ayer. Media hora antes, dos policías municipales solicitaron a los jóvenes que desalojaran el parque. Éstos se negaron. Unos insultaron a los agentes, otros dialogaron con ellos y les pidieron que esperasen a que la hoguera se apagara "porque ya no teníamos más madera que quemar", según explicó Sevillano. Luego empezaron a llegar coches patrulla. "Eran unos 15 agentes. Se desplegaron y se acercaron a nosotros con las porras escondidas en la espalda", añadió Sevillano.

Fue la más accidentada de las cerca de 20 hogueras clandestinas que se celebraron en la capital. Sólo hubo cinco hogueras legales, en las que los vecinos solicitaron previamente el permiso municipal para la quema.

Como es habitual, los vecinos de Huertas celebraron su particular noche de San Juan en la plaza del santo. La hoguera es tradicional, pero clandestina. Los vecinos quemaron un sillón, sillas, palés de obras y material sacado de contenedores y de alguna obra. "Esta hoguera se celebra desde la época de la República. Y, con permiso municipal o sin él, pensamos continuarla", explicó un vecino.

Unas 150 personas se congregaron junto al fuego de la zona de Huertas. Montaron ruedas de saltos. Hubo peripecias de todo tipo: dos jóvenes saltaban el fuego a la vez, pero uno enfrente de otro. En el aire, y justo dentro de las llamas, chocaban las manos. Otro chaval, ataviado con la vestimenta de ciclista urbano grunge, cruzó el fuego con su bicicleta. Cogió carrerilla y, ayudado de una rampa, saltó por encima de las brasas. Los bomberos vigilaban la exhibición con calma: "Aquí no hay peligro alguno", dijo uno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 25 de junio de 1997

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