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La Peineta de colores

Poca gente, pero muy solidaria, acudió anoche al festival contra el racismo organizado por CC OO

El rico olor del couscous, plato típico de la cocina marroquí, se mezcló con el del mafe, una salsa senegalesa. En las brasas chisporroteaeron los pinchitos de cordero y un aroma de comino y filantro se unió al de la fruta fresca con yogur, vainilla y leche del ndiar, la evocadora bebida del Senegal. De fondo, las canciones de Luis Pastor, Said Ugasal, Ismael Serrano, Pablo Guerrero, Académica Palanca o Saf Louga, todos en persona.Esto ocurrió la pasada noche en La Peineta, convertida en punto de encuentro de los emigrantes del mundo entero, que viven en España y que celebraron así un encuentro multicultural para que las personas que no han tenido la mala suerte de abandonar obligatoriamente sus países tomen conciencia de las dificultades por las que ellos pasan.

El sindicato CC.OO organizó este festival, que tendrá continuación musical hoy con la caboverdiana Cesária Evora, las trovas del cubano Carlos Varela, el rai del argelino Ched Mami y la rumba del zaireño Papa Wemba, bajo el lema Tú y yo con los mismos derechos, dentro de las actividades del Año Europeo contra el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia. Pero lo de ayer y hoy no es sólo un encuentro gastronómico y musical.

Una decena de ONGs han montado sus puestos para ayudar a la comprensión del fenómeno migratorio y las dificultades de paro y pobreza que éste sufre. Cruz Roja, Médicos del Mundo, AEME (Asociación de Emigrantes Marroquíes en España), AlSE (Asociación de Inmigrantes Senegaleses de España), Vomade (Asociación de Voluntariado Madres Dominicanas) o Fedora (Federación de Organizaciones de Refugiados y Asilados), entre otras, recordaron que hubo un tiempo, no muy lejano, en que los españoles también emigraron por motivos políticos y económicos. Mayra, dominicana, con su niño en brazos, no dio crédito cuando habló por teléfono con su familia de San Pedro de Macorí (República Dominicana) totalmente gratis. Y es que Telefónica ha montado un locutorio con cinco cabinas para que durante dos días los emigrantes puedan hablar sin coste alguno con sus allegados. En los locutorios, se vivieron los momentos más emotivos.

Artesanía de los distintos países de África y fotos de países desangrados por la pobreza ilustran La Peineta, convertida en una tolerante torre de Babel. Los asistentes, apiñados en las lonas que cubren tres cuartas partes del césped del estadio, entonaron con los artistas las canciones. Puede que anoche no hubiera tanta gente como estaba previsto y que hoy, con el esperado derby, la asistencia sea similar, pero las tres o cuatro mil personas que resistieron anoche la fría brisa sabían por qué estaban allí.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 14 de junio de 1997