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La fase pericial de Alcàsser aporta nuevos indicios contra Ricart

Los últimos informes del Instituto Nacional de Toxicología (INT) pusieron ayer fin a dos semanas de pruebas periciales en el juicio por el triple crimen de Alcàsser. Los estudios no han aportado pruebas biológicas contra Miguel Ricart, pero sí nuevos indicios contra él al describir lesiones y datos sobre las niñas que coinciden con lo que relató en sus confesiones iniciales, luego desmentidas alegando que fueron hechas bajo torturas. Por otra parte, los expertos del INT consideraron poco prudente y precipitado que el catedrático Luis Frontela anticipara, sin confirmarlo, que en la alfombra que envolvió a las víctimas puede haber manchas de semen.Frontela envió al tribunal pocos días antes del Juicio un informe en el que afirma haber encontrado manchas de sangre y otras que "pueden" ser de semen. Los peritos del INT, que realizaron análisis en la moqueta y no detectaron rastro de espermatozoides, criticaron ayer la conclusión preliminar de Frontela y aseguraron que bastaba un análisis que dura 24 horas para verificar o no la sospecha inicial. También recordaron que en la moqueta había suciedad, restos de tierra y putrefacción y que en este estado es habitual que los análisis para encontrar semen arrojen "falsos positivos" que deben comprobarse antes de lanzar hipótesis "que pueden crear alarma". El tribunal decidirá el lunes si ordena nuevos análisis.

Las pruebas periciales acabaron con la confirmación de que las cuerdas con que supuestamente se ató a las niñas y los restos hallados en su fosa son del mismo material.

Ricart describió en sus primeras confesiones golpes y otras lesiones sufridas por las niñas que coinciden "como una plantilla" con las que se detallan en las autopsias y confirman los análisis del INT, según destacó en su balance Luisa Ramón, portavoz de las dos acusaciones populares.

Fernando García, padre de una de las víctimas, y sus colaboradores sostienen que Ricart fue un mero enterrador a las órdenes de personas de relevancia social y tendencias sádicas. Ninguna hipótesis de la supuesta conspiración para proteger a esta presunta red ha encontrado el más mínimo apoyo en las pruebas testificales y periciales realizadas hasta ahora.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 14 de junio de 1997