Entrevista:

"Con un globo aerostático puedes ver dos veces el amanecer"

A Manuel Duque, de 24 años, le faltó poco para nacer en los aires y en una cesta. Sus padres fueron de los primeros españoles que pilotaron globos -el término técnico para este deporte es aerostación-, y con 12 años prefería irse a volar con ellos a echar "un partido de fútbol" con otros niños de su edad. En 1994 quedó tercero en la Copa del Rey de aerostación y ha hecho la travesía de los Picos de Europa. Este fin de semana participó en la V Regata de Primavera de aerostación, el Open Villa de Madrid, que tiene lugar en el campo de vuelo de El Álamo los pilotos más jóvenes de España (la media de edad es de 35 años).Pregunta. ¿Cómo empezó a pilotar?

Respuesta. En 1981, mis padres, que fueron de los primeros pilotos de globos en, España, fueron a una caja bancaria madrileña. El banco aceptó pagar su globo a cambio de la mención de su nombre en éste. Dos años más tarde, en 1983, me llevaron a volar. Durante un mes recorrimos la ruta del Quijote. íbamos por La Mancha de pueblo en pueblo. Me encantaba. Dormíamos en tiendas de campaña... Hasta que un día la entidad bancaria se dio cuenta del impacto publicitario de nuestro viaje (hasta nos entrevistaron en televisión) y acabamos durmiendo en hoteles y con un coche nuevo. Con 17 años decidí hacerme piloto y, medio a escondidas de mi padre, pasé el examen, que me pagué trabajando en una fábrica de globos.

P. ¿Ser piloto de globos es una profesión?

R. Para ser piloto de globos hay que pasar un examen teórico y práctico. Se necesitan 16 horas de vuelo. En España hay hoy 240 licencias y unos 80 pilotos en activo. En realidad, es un deporte de privilegiados. El examen cuesta 400.000 pesetas, y para practicarlo se necesita un todoterreno, un hangar para guardar el globo (que cuesta más de dos millones de pesetas) y un equipo de unas cuatro personas.

P. ¿Se puede vivir de esta actividad?

R. Sí. Yo, por ejemplo, trabajo para una empresa inmobiliaria que se promociona con globos. Les cobro el pilotaje. La verdad es que no se dinero como en fórmula 1, pero está cogiendo mucho auge. Un globo es un auténtico soporte publicitario. Es muy vistoso y tiene un impacto enorme. Además, le puedes dar cualquier forma, hasta la de una botella.

P. ¿Es peligroso?

R. Mi opinión es que no, en absoluto. Es la manera más segura y limpia de volar. De hecho, nunca se sale cuando hace mal tiempo. Estar en un globo es parecido a flotar en un sueño. Incluso hay un fabricante inglés que hace cestas para minusválidos, lo que demuestra que no es peligroso.

P. ¿Cuál es su mejor recuerdo?

R. Conservo miles de recuerdos, el globo es un deporte muy anecdótico. Me encanta despegar a las cinco de la madrugada (aunque normalmente está prohibido volar de noche), subir muy alto y ver amanecer. Cuando bajo, vuelvo a ver amanecer por segunda vez. Lo que me encanta es que sabes de dónde despegas, pero nunca sabes dónde vas a aterrizar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0018, 18 de mayo de 1997.

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