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FÚTBOL 30ª JORNADA DE LIGA

Al Celta le falla la puntería ante la Real Sociedad

El Celta vive a la espera del sueño de la Copa pero si quiere obtener de él algún fruto, tendrá que rogar más fortuna o afinar la puntería. Los vigueses mostraron anoche su mejor rostro y superaron ampliamente a una Real triste y mediocre, que pareció más un equipo hundido en la tabla que un aspirante a Europa. Pero su flojera ante la portería condenó al Celta al empate.Se medían dos almas gemelas, dos equipos que parten de fundamentos idénticos: ambos acotan mucho el campo, no se desorganizan casi nunca y se sienten más cómodos si es el rival quien maneja el partido. Cabía esperar un duelo muy táctico y comprimido en el medio. Los presagios saltaron por los aires al minuto de juego, con la primera ocasión fallada por Revivo ante Alberto. Sólo un par de suspiros después, De Pedro salvaba en la línea un cabezazo de Berges.

El Celta, dirigido con mano maestra por Mostovoi, tenía mucha más presencia en el partido. Pero un tremendo error de Adriano proporcionó a Idiakez la oportunidad de tomar ventaja cuando aún no se había llegado al cuarto de hora. Durante algunos minutos, el Celta acusó el golpe y permitió que la Real desplegase con más profundidad su juego, siempre bien elaborado aunque siempre también un tanto tímido. Los vigueses, reaccionaron pronto con una muestra de carácter. Después que el ubicuo y excelente Mostovoi fallase dos veces ante Alberto, Merino halló el empate ante un córner.

Parecía que el encuentro derivaba decididamente del lado gallego. Y sin embargo el Celta volvió a dar muestras de fragilidad. Antes del descanso surgió el sobresalto, en un remedo perfecto de la jugada del primer gol. En esta ocasión falló Josema -un desastre- y Craioveanu repitió el pase para que Idiákez repitiese el remate a puerta vacía. El árbitro se apiadó y dio orsai.

La Real vivió el segundo tiempo a merced del Celta. Un magnífico tiro de Craioveanu, respondido con una fulminante estirada de Dutruel, fue todo lo que dejó en la memoria el equipo donostiarra. El Celta adquirió seguridad con la entrada de Dutuel por Josema, enhebró buen fútbol e hizo Iodo lo que tenía que hacer para ganar. Todo, menos afinar en los remates.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 23 de marzo de 1997