El bajo vientre del arquitecto
En televisión, cada género necesita su catarsis. Para los reality show fue Alcáser; para los late show, el supuesto accidente de Ruth Gabriel; para los debates, el advenimiento del padre Apeles. Ahora le ha tocado el turno a los programas del corazón. La tocata y fuga de Chábeli Iglesias en un programa de Canal 9 parecía el punto de inflexión del género, por lo que Telemadrid se subió en marcha al carro de la polémica esperando ser seguida por Canal Sur.Tómbola (jueves a las 22.00) exigía una buena razón de sangre ("el instinto de la sangre", pregonaba un anuncio en una de las interrupciones publicitarias). La víctima propiciatoria del espectáculo fue Ricardo Bofill, ex marido de Chábeli, orgulloso del papel de payaso-provocador para el que había sido contratado. Con la lengua adormecida y la mirada perdida (a eso de las 12.45 sufrió un evidente bajón a pesar de sus escarceos para animarse fuera del plató), jugó a la encarnación del escritor maldito, llegando a tentar a Jesús Mariñas con enseñarle el bajo vientre a cambio de mil pesetas.
Ximo Rovira, un moderador que desaparece entre las conversaciones cruzadas, parecía orgulloso del hito logrado en el programa anterior. Primeros espadas de la prensa del corazón disfrutaron comiéndose a las hijas de los famosos, aplaudiendo el circo de Bofill. Sólo Terelu Campos y Blanca Suelves acertaron con sus argumentos mientras sus compañeras ponían mala cara: Rociíto por sus exclusivas, Carmen Morales por no ser la protagonista de la noche, Lara Dibildos con su eterno gesto de susto y, de postre, Rappel en plan cenizo. El circo duró tres horas, un tiempo precioso aprovechado para verle el sexo a Lady Di y las carantoñas de Antonio David a Rociíto. Desolador.


























































