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Tribuna

Vértigo

Los inversores mantienen su tira y afloja con el mercado, en una complicada relación de amor y odio provocada por la obligación de invertir en renta variable ante las nulas posibilidades de otras opciones. El resultado de algo tan complejo es un nuevo incremento de la volatilidad.Las tomas de posiciones de la mañana, que llevaron el índice hasta la zona del 495%, se convirtieron en una salida apresurada ante un comportamiento impreciso de Wall Street. Ambos mercados se enfrentan a la misma coyuntura, pero con un fondo económico demasiado distinto, lo que significa que en un sitio saben lo que hacen y en otro intentan imitarlo.La contratación de la sesión fue de casi 111.000 millones de pesetas efectivas, cifra que comprende el esfuerzo comprador de primeras horas, los intentos vendedores posteriores y una quinta parte de aplicaciones, operaciones en las que las instituciones estuvieron muy ágiles.

El mercado de deuda también vivió una sesión agitada, pero al final se buscó el equilibrio y hasta se lograba dar una sensación de mejora. Seguramente apoyada en las estimaciones sobre el IPC de febrero, de momento muy positivas. Al margen de estos movimientos internos queda la evolución de Wall Street, mercado que marca la pauta a la bolsa española de una forma muy estrecha.

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