El bien común
Los mercados se muestran tan propensos a agradecer las declaraciones favorables a sus intereses como a sufrir una espantada en cuanto alguien pone en duda las fechas o los países que integrarán la futura moneda única europea. Ayer fue el turno de los agradecimientos y todas las bolsas europeas recuperaron terreno con fuerza, ya que la rentabilidad de la deuda volvía a indicar bajada de tipos.Hasta aquí, la concepción más formal de una situación que no tiene ni pies ni cabeza. El Tesoro español tuvo que subir los tipos de interés en sus subastas a 3 y 10 años y las mismas declaraciones que tranquilizaron la deuda y las acciones provocaban una preocupante reacción alcista del dólar.Cada vez más, se va perfilando la idea: de que un euro con todos va a ser un euro débil, pero los inversores parecen decantarse por el mal de muchos antes que por el sálvese quien pueda. En cualquier caso, la bolsa española avanzó hacia la zona media de su banda de fluctuación, lo que no implica compromiso alguno y permite una sustancial mejora en la contratación.
Después de varios días insulsos, ayer se negociaron 91.000 millones de pesetas efectivas, si bien Telefónica se quedó con el 23% del total. Wall Street, mientras tanto, meditaba el último mensaje de Alan Greenspan. Abrió con indecisión, llegó a subir a mediodía, pero cerró en 6.852,72 puntos, con una pérdida de 66,20 (el 0,96%).


























































