El Sevilla destituye a Camacho, que se siente "engañado"

José Antonio Camacho sólo necesitó dos minutos para despedirse de los jugadores del Sevilla, equipo que dirigió desde el pasado 4 de junio hasta ayer con un pobre balance: 25 partidos oficiales, con siete victorias, cuatro empates y 14 derrotas. La destitución del técnico fue decidida tras una reunión del Consejo de Administración. La dirección de la plantilla sevillista le ha sido ofrecida al ex seleccionador argentino Carlos Salvador Bilardo.

, A las 13 horas, el director general del club, Herminio Menéndez, anunció oficialmente la destitución de Camacho: "El consejo de administración se reunió y decidió el cese del entrenador". Mientras, el técnico murciano se marchaba de las oficinas del club en compañía de sus dos ayudantes, el preparador físico. Carlos Lorenzana y el entrenador Marcelino Pérez, también destituidos.Herminio Merténdez explicó en conferencia de prensa que la salida del técnico, de 42 años, no obedeció exclusivamente al partido del domingo ante la Real Sociedad que el Sevilla ganaba 2-0 y que perdió en los últimos seis minutos 2-3, sino a lo sucedido "tiempo atrás".

Las cifras son contundentes: 18 puntos en 21 partidos de Liga y un preocupante puesto 19º que mantiene al equipo en posiciones de descenso directo.

Tras terminar el encuentro del domingo pasado y mientras algunos de los jugadores lloraban en el vestuario, Camacho decía públicamente: "Si hubiera habido otro entrenador en el banquillo no perdemos el partido". Herminio Menéndez lo escuchó y luego conversó con él. En las afueras del Sánchez Pizjuán seguía el eco de una multitud que gritaba: "Fuera Camacho". "El equipo necesita un revulsivo y yo no lo soy", le confesó el técnico a Menéndez. El entrenador se marchó y el dirigente empezó a buscar el sustituto. Las primeras llamadas fueron a Buenos Aires, en busca de Carlos Salvador Bilardo, quien ya estuvo en el Sevilla en la temporada 1992-1993 y que fue cesado hace poco del Boca Juniors.

La plantilla llegó a entrenarse a las 11. El rumor del cese del técnico corría de boca en boca pero ningún jugador se atrevía a hacer un comentario. Se encerraron en el vestuario de la ciudad deportiva mientras que en un vestuario adyacente, Camacho esperaba. A las 11.55 horas le dijeron a Camacho que tenía una cita urgente en las oficinas del Sánchez Pizjuán. Sabiendo para qué lo llamaban fue hasta el vestuario, donde le esperaban los jugadores. En dos minutos se despidió, les deseó suerte y se marchó. Los jugadores salieron en fila india para iniciar la sesión bajo las órdenes del segundo entrenador, Antonio Alvarez.

Entre tanto, el técnico llegaba a las oficinas del club, donde Menéndez le comunicó el cese. Luego bajaron y ofrecieron una conferencia de prensa conjunta. "Desde el segundo día de estar aquí me sentí engañado", dijo Camacho. Visiblemente dolido, agregó: "Se pensaron unas cosas pero luego se cambiaron. Había un dinero para fichar y un día antes de empezar el campeonato se cambió todo. Espero que al próximo entrenador lo dejen trabajar. Es un día triste para mí. Me engañaron".

Las palabras de entrenador procedente del Espanyol -"allí pasé tres temporadas magníficas"- eran tristes y también denotaban algo de resentimiento, pese a que no lo reconoció ante los periodistas: "No estoy dolido con el presidente [por González de Caldas]. Ha habido una equivocación por su parte y por la mía. En el fútbol uno no puede estar dolido con nadie". Al final tuvo un gesto de agradecimiento: "Lo digo de corazón y una vez que me he marchado: creo que es muy difícil que yo vuelva a encontrar a una afición como la del Sevilla".

Merténdez, entre tanto, seguía llamando a Buenos Aires. "El reemplazo tiene que empezar ya mismo. El domingo tenemos un partido importante contra el Zaragoza", explicó.

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