Grundig abandona la fabricación de televisores en Alemania

La legendaria marca Grundig ha decidido cerrar la producción de televisores en Alemania y trasladarla a la vecina Austria y a Hungría, para huir de los excesívos costes alemanes. Esto supone la desaparición de 700 puestos de trabajo en la región de Nuremberg, en el estado de Baviera, al sur de Alemania, donde el paro ronda el 11%. El Partido Socialdemócrata (SPD) de Baviera comentó que la medida significa "un cínico regalo navideño".Para el portavoz de Grundig, no quedaba otra alternativa, porque "nadie está dispuesto a pagar 300 marcos más (unas 25.000 pesetas) por un televisor fabricado en Langwasser", sede de la fábrica alemana.

De la legendaria Grundig apenas queda el nombre. La empresa familiar hace tiempo que pasó a manos de la holandesa Philips, que desde la central en Eindhoven parece decidida a reducir las pérdidas sufridas con Grundig, que el año pasado batieron todas las marcas, unos 50.000 millones de pesetas. Este año no parece que las cosas vayan a mejorar de forma palpable.

Grundig se suma a la lista de joyas de la industria alemana devoradas por la globalización, es decir, por la posibilidad de producir más barato en el extranjero.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 20 de diciembre de 1996.

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