Una fundación vecinal convierte un templo en ruinas en albergue juvenil

Antes entraban a la iglesia rota para saltar por sus tejados y hacer un poco el gamberro. Ahora acuden a ella a diario con picos y palas. Sesenta chavales de Orcasitas de 16 a 24 años, buena parte de ellos con problemas de fracaso escolar, rehabilitan desde hace días este abandonado templo para convertirlo en un albergue juvenil. Esta escuela-taller, promovida por la Fundación Iniciativas Sur, de origen vecinal y subvencionada con 157 millones del Inem, persigue que los chicos aprendan un oficio recuperando para el barrio este edificio. "Ésto mola mucho". El comentario parece unánime entre todos estos aprendices de albañilería, fontanería, carpintería metálica y de madera. "Yo estaba en tercero de ESO, pero cuando me llamaron del Inem para venir lo tuve claro, porque prefiero hacer cosas con las manos que estudiar", explica David Berrocal, un hijo de albañil de 16 años.

Israel García, de 16 años, también dejó el primer curso de Imagen y Sonido para manejar a llana. "Por ahora esto es diverido; lo gracioso es la desconfianza de algunos vecinos que se pasan aquí a darnos la charla", explica. Mientras habla, varios jubilados pegan la nariz a la valla y mascullan instrucciones. Lo primero fue limpiar de desperdicios este antiguo templo cedido por sus propietarios, la familia Orcasitas, dueña de los terrenos donde nació este barrio. También han vallado el conjunto, formado por la iglesia y otras dependencias que fueron comedor, dispensario y escuela para niños de familias obreras. Durante seis meses estos chicos han recibido clases teórico-prácticas sobre el oficio elegido.

El 60%, sin graduado

Su jornada comienza a las ocho, y cinco horas después los que carecen del graduado escolar (cerca del 60%) reciben clases para obtenerlo. En la época de formación percibían una beca de unas 15.000 pesetas. A partir de ahora, como aprendices, cobrarán unas 45.000 pesetas.Entre los sesenta alumnos hay diez chicas, cuatro en albañilería. "Por ahora esto no resulta duro, es más entretenido que ir a clase", asegura Cristina Moreno, de 18 años, que dejó el colegio antes de obtener el graduado escolar. Ella y sus amigas Inés y Rocío ni trabajaban ni estudiaban cuando les llamaron.

El proyecto tuvo 284 candidatos de Usera y Villaverde propuestos por el Inem. Iniciativas Sur seleccionó a los más jóvenes, con menor experiencia laboral y nivel educativo más bajo.

Los aprendices parecen contentos. También los ocho monitores. Sólo hay un problema: el dinero. El Inem cubre los honorarios de unos y otros durante los dos años que dura el proyecto, aunque está prevista una prórroga. Iniciativas Sur pone 14 millones para material de obra.

Pero para concluir la rehabilitación harán falta 100 millones más, para los que están buscando patrocinadores. Eso sin contar el equipamiento para poner a punto este albergue destinado a grupos de estudiantes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 10 de diciembre de 1996.

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