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TRIBUNA

El peso de tradición

Son los grandes y se necesitan mutuamente. Real Madrid y Barcelona reeditan las nuevas pasiones de siempre y parece que el choque se repita independientemente de sus protagonistas. En esta ocasión son Capello y Robson los que siguen un guión escrito a lo largo de los años.Diferentes estrategias. Las decisiones de ambos clubes tras la etapa de Valdano y, especialmente, la era de Cruyff, demuestran cómo se pueden desarrollar diferentes estrategias para alcanzar los máximos objetivos deportivos. El Real buscó en Capello un método y el Barça, con Robson, una liberación.

El intervencionismo de Capello. Rigor y método tanto fuera como dentro del terreno de juego. La dirección del grupo se aprecia en multitud de detalles que configuran el entrenamiento invisible. Fabio Capello cree en las influencias entre el fondo y la forma y está convencido de que para ser consistente y disciplinado en la competición se debe serlo en todos los momentos del día. Puntualidad, rutinas, vestimenta, hábitos de vida, dedicación, orden, representación del club... son las fuerzas que aglutinan y dan consistencia al grupo. Los entrenamientos son una prolongación de su talante. La mayor parte de los trabajos físicos y los ejercicios técnicos con balón son por parejas, de carácter analítico y totalmente dirigidos en su duración e intensidad. Los ejercicios de tipo táctico (presión sobre los defensores contrarios, recuperación del balón, juego a las bandas y búsqueda de las puntas) se repiten y corrigen hasta la saciedad, creando un entorno un tanto espartano.

El liberalismo de Robson. Si la ideología de un entrenador se manifiesta en su ámbito profesional, el entrenador del Barça es neoliberal y profundamente tatcheriano. Al igual que las intervenciones del Estado en la sociedad deben reducirse a los casos extremos, las suyas como entrenador del Barcelona se limitan a la mínima expresión. Confiando en las grandes estrellas de su plantilla, un cierto orden colectivo en defensa y un ambiente distendido, parecen ser la fórmula estratégica escogida para dirigir el equipo. Los ejercicios se desarrollan bajo una cierta autorregulación de los jugadores, pequeñas bromas, charletas en los descansos, malabarismos y juegos en los rondos, libertad e iniciativa en los partidillos, pocas correcciones en el juego... En definitiva un ambiente en el que prima la responsabilidad individual sobre la disciplina colectiva.

La concepción del juego. El Madrid realiza un juego consistente, rocoso, poco vistoso, un tanto predecible, pero eficaz. Es el típico equipo al que cuesta ganarle, tanto por la calidad de sus atacantes (Mijatovic, Suker, Raúl) como, fundamentalmente, por la implicación de todos los jugadores en las labores defensivas. Si se tuviese que definir la filosofía del juego de Capello en un par de rasgos, esos serían la presión y el aprovechamiento de los errores del contrario. El juego del Barca es mucho más imprevisible y dependiente de la intuición y del momento de sus atacantes. La vocación ofensiva de Ronaldo, Giovanni, Figo, De la Peña y Guardiola tienen el contrapunto en la cantidad de goles recibidos por un buen portero y una defensa consistente en teoría.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de diciembre de 1996