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Detenidos dos miembros de ETA e intervenido un abundante arsenal de armas en Pamplona

El director general de la Guardia Civil, Santiago López Valdivielso, confirmó ayer en Pamplona que la detención de los dos presuntos etarras Kepa Zubizarreta Balboa e Igor Angulo Iturrate ha supuesto la desarti-culación del denominado comando Nafarroa 96, al que la Guardia Civil ha incautado la mayor cantidad de armamento nunca hallada a un grupo etarra en Navarra. Es la cuarta vez que las fuerzas de seguridad desmantelan la estructura de ETA en la provincia, lo que demuestra la importancia que tiene para la banda mantener un comando estable en Navarra, y la segunda en poco más de dos años, en ambas ocasiones antes de que el comando cometiera una acción de envergadura.

Las detenciones de ayer en Pamplona han sido posibles gracias a la información obtenida tras la detención el pasado lunes en Bayona de Juan Luis Agirre Lete, Isuntza, responsable de los comandos ilegales (compuestos por activistas fichados). Zubizarreta y Angulo participaron en el atentado con coche bomba contra el cuartel de la Guardia Civil en Buñuel y de otras acciones contra edificios del instituto armado en Navarra.El director general de la Guardia Civil destacó ayer, en la rueda de prensa posterior a la detención, el "novedoso" hallazgo en el piso de un fusil G-3 con mira telescópica, un lanzagranadas MECAR LR-83 "que ya no es habitual", así como dispositivos para coches bomba en la modalidad denominada kamikaze. Fuentes de la Guardia Civil han señalado que el arma con mira telescópica podría estar destinada a la comisión de un atentado selectivo contra alguna personalidad navarra.

Además, se hallaron en el domicilio otros tres fusiles de asalto; cuatro pistolas de las marcas Star y Browning; dos subfusiles MAT49; 16 granadas anticarro de 83 milímetros; 12 granadas de 40 milímetros para fusiles de asalto; diversa munición; 44 placas falsas de matrículas correspondientes a Logroño, Zaragoza y Navarra; material electrónico y de transmisiones; 480.952 pesetas y 2.000 francos franceses en metálico, así como otra documentación que está siendo analizada.

Kepa Zubizarreta Balboa, de 25 años y natural de Santurtzi (Vizcaya) e Igor Angulo, nacido en Bilbao y de 23 años, se encontraban huidos de la justicia desde la operación que la Guardia Civil desarrolló en febrero de 1995 en Durango (Vizcaya), que se saldó con la detención de varios miembros huidos de diversos comandos legales (activistas no fichados).

Informadores

Los dos detenidos ayer en Pamplona formaron parte del denominado comando de los arrantzales (pescadores), cuya labor principal era la de obtener información sobre posibles objetivos terroristas. Uno de ellos, Kepa Zubizarreta, fue juzgado y absuelto en el proceso penal contra los presuntos autores de una brutal paliza propinada en agosto de 1993 al ertzaina Ander Susaeta durante las fiestas de Bilbao.

Entre la documentación que se incautó a Isuntzan, explicó López Valdivielso, fueron incautados varios documentos de los presuntos miembros de ETA Jesús María Puy Lecumberri, de 32 años, natural de Pamplona; Igor Angulo; Juan Ramón Carasatorre, natural de Etxarri Aranatz (Navarra) de 35 años, y Kepa Zubizarreta. También se halló la documentación del Volkswagen Jetta robado en Hondarribia (Guipúzcoa) que los terroristas usaron como coche bomba en el atentado contra el cuartel de la Guardia Civil de la localidad navarra de Buñuel el pasado 1 de noviembre.

Las investigaciones y, sobre todo, la distribución en el País Vasco y Navarra de las fotos y descripciones de estos presuntos miembros de ETA condujo, gracias a la colaboración ciudadana, según indican fuentes de la lucha antiterrorista, a la localización en una calle de la capital navarra del detenido Kepa Zubizarreta, y después a la localización del piso en el que residían, tras la realización en la tarde-noche del jueves de varias identificaciones de personas en distintos puntos de Pamplona.

"Es conveniente tener presente la importancia que para la banda terrorista supone mantener su acción criminal en esta comunidad, siendo muestra de ello", destacó López Valdivielso, "la rapidez con que intenta reconstituir su infraestructura tras las diversas desarticulaciones sufridas en los años 1986, 1992, 1994 y la presente".

El armamento hallado en el piso permite afirmar que el comando estaba formado por cuatro miembros, dos de los cuales no residían en el piso de la calle Extremadura, cuyo propietario fue detenido y liberado tras comprobarse que no tenía ninguna relación con los etarras. "Ha sido un éxito no sólo de la Guardia Civil", dijo López Valdivielso, "sino de todas las Fuerzas de Seguridad del Estado y de la colaboración con la policía francesa".

Los dos detenidos están en la Dirección General de la Guardia Civil, en Madrid, y declararán el domingo ante el juez de la Audiencia Nacional Carlos Dívar. Según informó el secretario de Estado de Interior, Ricardo Martí Fluxá, la operación sigue abierta.

Los dos activistas sufrieron lesiones leves al resistirse a su detención

La detención de Zubizarreta y Angulo se produjo sobre las tres de la madrugada de ayer en el piso en el que ambos residían en la calle Extremadura número 4, de Pamplona, según informó ayer López Valdivielso. Los vecinos de la casa, construida hace apenas un año, apenas conocían a sus vecinos del cuarto piso. Sólo oyeron una pequeña explosión con la que los agentes especiales de la Guardia Civil derribaron la puerta de la vivienda. El edificio está situado cerca del campus de la Universidad Pública de Navarra y en él residen numerosos estudiantes. "Ambos opusieron una fuerte resistencia e intentaron hacer uso de sus armas, por lo que hubieron de ser reducidos a la fuerza, con contundencia, lo que les provocó heridas de carácter leve", señaló López Valdivielso. La autoridad judicial presente en la operación, añadió, ordenó el traslado de ambos a un centro hospitalario donde se les atendió de sus heridas para ser puestos de nuevo a disposición de la Guardia Civil.

Esta explicación contradice la versión que ofreció horas antes el portavoz de Interior, Cayetano González, que aseguró que la operación había sido "muy limpia" y que los presuntos etarras no se resistieron.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 30 de noviembre de 1996

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