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FÚTBOL 13ª JORNADA DE LIGA

El Athletic es gafe en El Molinón

El público abucheó a directiva y jugadores al final del partido

Poco antes de las siete de la tarde de ayer, El Molinón vivió una escena familiar en las últimas temporadas: los jugadores del Athletic se acercaron a una esquina, respondiendo al apoyo de 2.000 seguidores, mientras los del Sporting, cabizbajos, se retiraban a los vestuarios abucheados. El Athletic se dio su paseo anual hasta Gijón, se plantó en el campo en busca de la victoria y la consiguió sin demasiado esfuerzo Luis Fernández mostró sus poderes. El francés se olvidó del desmantelamiento de su defensa y apostó por los futbolistas de clase. Una gripe privó a Floro de su mejor hombre, Marcos Vales, y se quedó sin nada. Porque eso fue el Sporting ayer, una nulidad.Las cosas se pusieron más o menos así. Fernández situó a su defensa adelantada, muy cerca de unos centrocampistas con gusto por el fútbol, gente como Urrutia, Alkiza o Guerrero. A su lado, por la derecha, un chaval también pidió un respeto. Edu Alonso se escapó como los buenos extremos hacia el banderín y puso un balón goloso en el corazón del. área, donde irrumpió Urzaiz para cabecear a placer. Ablanedo, que a los tres minutos ya tuvo trabajo ante Julen, no pudo hacer nada.

El Sporting, que venía de una racha lamentable, se echó a temblar. Sólo un jugador mantuvo el pulso, curiosamente el último en llegar, Sergio, que igualó el partido en un arranque de genio y atrevimiento, respaldado por un césped deslizante que imprimió valor de gol a su remate lejano. El empate, sorprendente en la forma, fue una buena noticia para el partido porque le dio al Sporting una confianza que le permitió, al menos, plantar cara. Los dos equipos, cada uno a su manera, brindaron un juego de ida y vuelta, con llegadas continuas al área. El Athletic, con toque, apoyos y velocidad arriba. El Sporting, con presión, con balones rápidos a los delanteros y búsqueda de los rebotes.

El empate al descanso daba a los locales ciertas esperanzas de acabar con el gafe bilbaíno. Pero pronto se dio cuenta de que Julen Guerrero no lo iba a permitir. Julen destrozó al Sporting con un gol. Justo en el minuto que Clemente le pone como tope en la selección, el 57, Guerrero marcó el 1-2 y sentó las bases para la exhibición de su equipo. Lo poco salvable que queda del Sporting de Floro, el orden y la presión, desaparecieron para deleite de Etxeberría y Ziganda, que. incluso se permitió el lujo de marcar un gol exquisito, picando el balón con un defensa y Ablanedo por los suelos.

Poco después, los escamados seguidores esportinguistas iniciaban la huida, dando la espalda a Floro y a todo lo que lleva consigo su forma de ver el fútbol. O de no verlo.

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