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Oro para la memoria

Madrid rinde homenaje a sus vecinos más ilustres, cinco de los cuales ya han fallecido

Francisco Tomás y Valiente, el presidente del Tribunal Constitucional asesinado por ETA en su despacho de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma el pasado 14 de febrero, ya es hijo adoptivo de la ciudad, después de que el pasado lunes el alcalde de Madrid, José María Álvarez del Manzano, le concediera una de las máximas distinciones honoríficas de este Ayuntamiento, que recogió el hijo del jurista, Miguel. "Su ejemplo es hoy bandera para quienes nos alineamos contra toda violencia", dijo el alcalde.Como Tomás y Valiente, otras cuatro personas recibieron distintos homenajes después de fallecidas. Entre ellos, el teniente general Manuel Gutiérrez Mellado, que murió el 15 de diciembre de 1995 y que se distinguió el 23 de febrero de 1981 por defender la Constitución y la, democracia frente al asalto al Congreso de los guardias civiles comandados por Antonio Tejero. Su mención como hijo predilecto fue recogida por su viuda, Carmen Blasco, durante el acto celebrado en la Casa de la Villa y que coincidió con un pleno en el que la unanimidad caracterizó la decisión de cada homenaje. "Sus valores y actitudes merecen la gratitud del pueblo de Madrid", dijo el alcalde.

El cardenal Vicente Enrique y Tarancón, que murió el 28 de noviembre de 1994, también recibió el título de hijo adoptivo, así como el crítico musical de Abc Antonio Fernández Cid (fallecido el 3 de marzo de 1995), cuya mención fue recogida por su viuda, Dolores Alcolea Hermosilla. Del primero dijo el alcalde: "Así le pagamos una pequeña parte de la deuda que tenemos con él". En cuanto al crítico, destacó que era "una institución en el panorama cultural madrileño". El historiador arabista Emilio García Gómez (31 de mayo de 1995) recibió, por mano de su viuda, María Luisa Fuertes, la medalla de oro de la ciudad. "El Rey le llamó cariñosamente Don Emilio el Sabio. Hizo justicia, como nosotros ahora", dijo el regidor municipal. Otros homenajeados recogieron en mano sus respectivos premios. Fue el caso del humorista Antonio Mingote ("filósofo del humor que ha dedicado parte de sus dibujos a los avatares de nuestra ciudad"), el escritor José Luis Sampedro, por "su trabajo infatigable y polifacético", y el anterior Defensor del Pueblo y actual presidente de Unicef, Joaquín Ruiz-Jiménez, "cristiano comprometido" cuya gran dedicación política y labor intelectual le hicieron merecedor, como los dos anteriores, de una medalla de oro de Madrid.

Dos instituciones fueron compensadas también con sendas medallas de oro por su aportación a la vida en convivencia en la capital y por "engrandecer el buen nombre de Madrid", en palabras del Álvarez del Manzano: el Ateneo Científico, Literario y Artístico y el Colegio de Abogados de Madrid.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 13 de noviembre de 1996