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Historia de una escalera

La falta de la herramienta 'revoluciona' el Tribunal Superior de Justicia y obliga a intervenir a su presidente

Una escalera o, mejor dicho, su inexistencia ha provocado un hecho insólito. El pasado 29 de octubre, la Sección Cuarta de la Sala de lo Contencioso-administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Madrid no pudo contestar a un recurso por no poder acceder el funcionario de turno al estante en el que se guardaba el expediente en cuestión. Estaba demasiado alto. El caso tiene revolucionado al citado tribunal, hasta el punto de que su presidente, José Matero díaz, se ha visto obligado a tomar cartas en el asunto para evitar problemas mayores. La solución ya está fijada: se ha adoptado un acuerdo taxativo que dispone que el servicio de mantenimiento ceda su escalera a la Sección Cuarta.El asunto no es baladí: los expedientes de la Sección cuarta no se pueden descolgar cuando se necesitan. Por ello, Mateo Díaz ha dirigido un escrito, no exento de ironía, al presidente del Consejo General del Poder Judicial, Javier Delgado Barrio, en el que relata la historia de la famosa escalera. La codiciada herramienta ausente ya tiene una víctima: un probo funcionario que, por hacer un favor a sus compañeros, improvisó una torreta para coger expedientes y acabó en el hospital. Los funcionarios del tribunal hace mucho tiempo que están consternados por la flata de escaleras de mano. La que tenía la Sección Cuarta tardó dos años en llegar y en octubre se rompió.

La herramienta es fundamental para el trabajo en archivos. La sala de lo Contencioso-administrativo tiene pendientes 50.000 recursos, que van apilándose en una dependencia donde existen otros 75.000. como ya no quedan estanterías a la altura de una persona, los expedientes se van almacenando unos encima de otros y llegan ya al techo del archivo.

el 24 de octubre pasado, al estropearse la escalera alta utilizada para descolgar expedientes, la secretaría de la sección cuarta lo comunicó a la Secretaría de Gobierno, que a su vez remitió el escrito a la Gerencia. El trabajo en el archivo quedó bajo mínimos.

El presidente del Tribunal cuenta al Presidente del Poder Judicial que los empleados de la sección buscaron un subalterno para rescatar expedientes de las alturas. Para ello, este hombre sustituyó la escalera por sillas y mesas, pero "su buena voluntad terminó cuando perdió el equilibrio y sufrió una seria caída", se indica en el escrito.

Así, los funcionarios de la Sección Cuarata tienen que acudir a otras secciones para que s presten su escalera, lo que a su vez ha generado, dice Mateo Díaz, otros inconvenientes: que cada sección reclame la escalera para los mismos menesteres y que los representantes sindicales no se pongan de acuerdo sobre quién es el empleado obligado a cogerla y devolverla.

"En suma", dice en el escrito enviado al presidente del Poder Judicial, "se ha adoptado acuerdo taxativo disponiendo que el sercicio de mantenimiento ceda su escalera". Esto significa que los de mantenimiento han perdido la batallla y la escalera. En el tribunal se hacen ya bromas: "Dónde va un servicio de mantenimiento sin su escalera?".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 9 de noviembre de 1996