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Tribuna:
Tribuna

Lógica pura

Los inversores se mostraron ayer muy nerviosos ante el cierre semanal y la razón no era otra que la coincidencia en el mercado de suculentos beneficios y dinero. La prudencia obligaba a materializar una buena parte de esos beneficios, pero la facilidad con que el dinero se hacía con las órdenes sembró la duda a altura de Wall Street, por encima di los 6.200 puntos al cierre del jueves era asimismo, una doble invitación, puesto que el temor a un recorte y la posibilidad de sumar nuevos avances cuentan casi con el mismo número de adeptos.El mercado de deuda abrió al alza y, al igual que en la bolsa, hubo división de opiniones sobre la postura a adoptar, lo cual llevó a un cierre equilibrado. Las cotizaciones bursátiles sólo comenzaron a perder altura ante la apertura a la baja de la Bolsa de Nueva York, movimiento que se interpretó como una consolidación de precios y que tan sólo consiguió restar 38 centésimas al mercado español. La contratación fue de 44.650 millones de pesetas, con casi un tercio en aplicaciones. Madrid cedió un 0,10% y el Ibex 35 el 0,13%.

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