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CARTAS AL DIRECTOR

Vergüenza ajena

Majadahonda, Madrid.

¡Qué vergüenza pasé! Bueno, vergüenza ajena. En una de mis visitas para la compra semana un hipermercado de gran superficie de Majadahondada, se me ocurrió conversar con la cajera, una chica joven, amable y muy capaz en su trabajo, y preguntarle si estaba contenta con el traslado, debido a la apertura del nuevo establecimiento a unos pocos kilómetros de allí. o si hubiese preferido quedarse donde estaba. "¿Contenta? Pero si mañana nos echan a todas, se llevan al nuevo establecimiento sólo a las que tienen contrato fijo. Nosotras, a la calle". Sentí subir el rubor a mis mejilas, un poco por el corte, pero, sobre todo por rabia. "Disculpa, pero pensé que, dado que el nuevo súper es mucho más grande. tendría que contratar a más gente en lugar de echaros. Me hacía ilusión pensar que estuvieran generando trabajo". "Por supuesto que cogeran a más gente. Pero nosotras, a la calle. Ya sabes, cosas de contratos".¿Es éstala manera de generar puestos de empleo? ¿Cuándo empezaran los Gbiernos a impedir que los empresarios hagan lo que les venga en gana? ¿Llegará el día en que alguien decida hacer algo por este país?- .

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 29 de octubre de 1996