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FÚTBOL OCTAVA JORNADA DE LIGA

Los goles maquillan un fútbol vulgar

Finidi, Pier y Alfonso marcaron la diferencia ante el Rayo Vallecano

Finidi, Pier y Alfonso. Los delanteros marcaron ayer la diferencia en un partido en el que los goles maquillaron un juego bastante discreto casi vulgar. El Betis siguió volando y el Rayo aterrizó. Los dos aviones se cruzaron, en el aeródromo de Heliópolis, pero el contraste de sus velocidades y de sus ambiciones deslució el espectáculo.Un Rayo correoso y luchador llegó al Villamarín para complicarle las cosas al Betis. Un equipo que optimiza sus recursos y sublima sus carencias. Los rayistas saben cerrar bien su puerta y abren las ajenas con el llavero de Guilherme. El Betis intentó romper el cerrojo por la banda izquierda. Dos centros de Luis Fernández fueron desperdiciados sucesivamente por Alfonso y Pier.

Por la banda derecha, Finidi demostraba una y otra vez dónde están las raíces del fútbol brasileño. Su lección teórica se convirtió en praxis dominical cuando se regodeó en el remate de cabeza que supuso la ruptura de un empate al que los béticos parecen predestinados cada vez que juegan contra un equipo madrileño. Antes del gol del nigeriano, Guilherme dispuso de una buena ocasión cuando intentó sorprender a Prats desde unos cuarenta metros.

Nadie dominó a nadie o, a decir verdad, la confusión dominó a todo el mundo. O se dejaron dominar, que no deja de ser una postura cómoda y hasta benigna cuando el viento va a favor. El desbarajuste colectivo se veía alterado por los fogonazos individuales, para los que el Betis está sobradamente dotado. Alfonso regateó en un palmo de terreno a un defensa rayista y envió un centro medido a la cabeza de Pier. La cabeza es la tercera extremidad del delantero bético nacido en Roma. Piensa, luego remata es su cartesiano modo de entender el fútbol.

En el Betis el orden de los factores alterna siempre el producto. Los goles no llegaron como consecuencia del buen juego; éste empezó a florecer cuando comenzó a moverse el marcador en tarde de testarazos. Entre Clemente y Valdano, entre los pragmáticos y los soñadores, el Betis sugiere esta tercera vía. El realismo mágico. Soñar despiertos.

Serra Ferrer se permitió el lujo de pennutar una delantera por otra. Alfonso y Pier, goleadores, por Kowalczyk y Sabas, inquilinos del banquillo, pasantes de delantero. La desesperación de su estado se traduce en los intentos aislados del madrileño y el polaco por conseguir un gol como sea que los redima de su postración.

El póquer de goleadores se habría completado si Kowalczyk no hubiera fallado la ocasión más clara de todo el partido. La portería era muy pequeña y el portero del Rayo era un gigante. Fallos que el propio resultado olvida. Tres goles. Tres puntos. Y una seria apuesta por mantener ese codo a codo con Barcelona, Madrid y Deportivo. Y el Betis como cuarta vía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 21 de octubre de 1996