La Federación de Balonmano insiste en que Olsson no es profesional

Vista para sentencia la demanda del portero sueco del Cantabria por la no aplicación del 'caso Bosman'

El futuro deportivo del jugador sueco del club balonmano de Cantabria, Mats Olsson, de 36 años, depende de la resolución que adopte en los próximos días la juez Nuria Perchín, tras las diligencias instruidas ayer en el Juzgado de lo Social número 2 de Santander, donde ha quedado vista para sentencia la demanda interpuesta por el deportista contra la Federación Española de Balonmano, que persiste en su negativa de tramitar su ficha como jugador profesional, al no reconocer la sentencia Bosman. Olsson es el primer deportista que acude a los tribunales españoles por el caso Bosman.Toda la argumentación esgrimida por la defensa de Olsson, en el juicio celebrado ayer en medio de una gran expectación, giró en torno a la ley Bosman y al artículo 48 del tratado de la Unión Europea (libre circulación de ciudadanos por el territorio comunitario), "cuya prevalencia sobre cualquier otra norma es indiscutible", razón por la cual su aplicación debe ser "directa e inmediata", manifestó Tomás Franco, letrado de Olsson y presidente del Caja Cantabria.

Curiosamente, el balonmano es la única disciplina del deporte español que no ha incorporado a su normativa una cláusula que ya figura incluida en el ordenamiento jurídico español, señaló Franco, por ello "subsisten casos de discriminación como el que sufre Olsson",el jugador a quien se están infringiendo un "enorme daño moral y psicológico". De hecho, vive como extranjero en Santander y es un portero que entrena pero no juega partidos de competición oficial. "Entrenar y no jugar es muy duro, siempre esperando, esperando, esperando", dijo ayer el portero sueco.

A lo largo del juicio, seguido con inusitado interés por toda la plantilla de Caja Cantabria, salió a relucir el tema de la pretendida no profesionalidad del balonmano español, pese a hechos tan evidentes como que el presupuesto del Caja Cantabria es de 1.170 millones de pesetas.

Por su parte, Milagros Morcillo, abogada de la Federación Española de Balonmano, defendió la tesis de que el caso Olsson no guarda ningún paralelismo con la sentencia Bosman, y además "no vincula a otros deportes". Asimismo, puso en duda la competencia de la jurisdicción elegida para juzgar un caso como el del portero sueco, que ha suscrito, según sus palabras, un contrato civil pero no laboral. La letrada de la federación se mostró partidaria de aplazar cualquier pronunciamiento hasta que el Tribunal Europeo dé a conocer su interpretación del artículo 48 del Tratado de la Unión Europea.

Ricart Hijós, secretario de la Asociación de Clubes (Asobal) intervino en la vista en calidad de testigo, y apuntó la posibilidad de transformar la actual estructura de la Liga de balonmano con el fin de que la relación laboral de los jugadores de esta disciplina sea inequívocamente profesional. Entre el público asistente se encontraban el secretario general de la federación, Manuel Falkosky, y el presidente de la asociación de jugadores, Chechu Fernández.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 03 de octubre de 1996.

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