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VUELTA 96

La gran prueba de Induráin

La Vuelta comenzará a definirse hoy en una contrarreloj de 46,5 kilómetros

"La Vuelta de verdad conmienza", dice Induráin. No es el Tour, pero lo parece: llegó el momento en que a los mejores se les exige marcar diferencias. Acabado el interminable llano, el territorio de definitiva puesta a punto, ahora toca despejar dudas. Y hay unas cuantas, nacidas del frustrado sexto Tour del navarro e incrementadas por su escasa, disposición anímica para disputar la Vuelta. ¿Será capaz Induráin de destrozar a sus rivales como acostumbraba? ¿Quién será, de entre todos los favoritos aparentes, el que explote y quién, entre los desconocidos, el factor sorpresa? ¿Se vestirá de amarillo Induráin? ¿Qué pasará si no lo logra? Y así, ad eternum .La víspera de disputarse los 46,5 kilómetros que, ascendiendo ,el puerto de la Paramera -2ª categoría-, llevan de El Tiemblo a Ávila, la única certeza es de índole subjetiva. "Tenemos confianza en que Miguel sea el Miguel Miguel", dice José Miguel Echávarri. Hay otra subjetividad a que agarrarse, la del propio corredor. "Esto no es el Tour. Aquello es otra motivación, otra historia, otro estado de forma", dice. "No es comparable cómo estoy ahora a cómo estaba entonces, ni mucho menos". Desinflando el globo y retrasando la respuesta a las dudas.

"Seríamos felices si Induráin simplemente ganara la contrarreloj", dice Eusebio Unzue. "Independientemente de la distancia que sacara a los rivales, aunque nos vale con que enjugue el minuto 12 que le saca Jalabert".

Hay un acuerdo general: la solución a la incógnita sobre Induráin resolverá la incógnita de la Vuelta. Un Induráin-Tour resolvería los problemas con cuatro pedaladas bien dadas; un Induráin-Vuelta abre más posibilidades. Puede ganar la contrarreloj y, sin embargo, no ganar la Vuelta; y puede no ganar la contrarreloj y sí la Vuelta. Si no saca una buena renta, cundirá el pesimismo: la montaña de la Vuelta no le favorece. No son etapas duras, de desgaste y destrozo; son llanas al principio y un puerto al final: mucha gente, escaladores de pequeño motor, llegará entera a la última cima para ponerle las cosas difíciles.

Induráin se entrenó ayer por el recorrido de la contrarreloj. Y no le gustó en exceso. "Buena, buena para mí no es, aunque sea un recorrido de fuerza", explicó. "A mí me gustan más de repechos largos y rectos, y esta tiene mucho curveo. Nada más empezarla hay una buena subida en la que me costará mucho, coger el ritmo. Y luego, hasta la cima del puerto, todo son curvas. Es menos suave de lo que me dijeron".

.La clave de la dureza, sin embargo, no la marcará las rainpas, sino el viento. Si sopla de cara, los últimos kilómetros, los del descenso, serán infernales; si les da de es paldas, todos los ciclistas. estarán igualados en esa fase.- ¿Entonces, prefiere que dé de cara, para marcar diferencias?

-No lo sé. Eso depende de cómo me encuentre.

La duda de la Vuelta es la duda Induráin. "Yo tengo buenas sensaciones", dice el ciclista navarro. "He recuperado bien, pero, salvando la etapa de Albacete, tampoco me he exprimido mucho en esta Vuelta".

Si le llega el maillot amarillo al navarro, tampoco se solucionará todo. "No lo necesito para recuperarme anímicamente ni nada de eso. No puedo correr a base de impulsos, aunque la gente lo quiera. Hay que ganar la Vuelta con frialdad", señala. Y si no le llega, que nadie se espante. Queda mucha Vuelta a España.

Salida de los favoritos

Salida primer corredor 12.33 horas.Tony Rominger (Mapei), 14.14 horas.

Fernando Escartín (Keime), 14.20.

Santiago Blanco (Banesto), 15.04.

Miguel Induráin (Banesto), 15.16.

Laurent Dufaux (Festina), 15.34.

Melchor Mauri (ONCE), 15.40.

Álex Zülle (ONCE), 15.44.

Laurent Jalabert (ONCE), 15.54.

Fabio Baldato (MG), 15.58.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 17 de septiembre de 1996